Capítulo 11: Misión cumplida.

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—Oh Dios, el auto de Jay esta afuera, te dije que no era buena idea —contesté nervioso, muy nervioso.

—Shh nos puede oír. —dijo ella. 

La voz de Jay se escuchaba acompañado por otra voz femenina, se oía cada vez mas cerca y quedé petrificado. 

Kiara lanzó su mochila por la ventana y volteó a mirarme.

—¡Muévete! En cualquier momento entrarán al cuarto —dijo con un pie del lado de afuera de la ventana y el otro aun dentro del cuarto. Pude ver los pies de Jay estorbando la luz que entraba por debajo de la puerta.

—Están aquí, no hay tiempo, ¡vete rápido! —musité desesperado y me incliné para esconderme debajo de la cama pero Kiara volvió a entrar y me jaló del brazo arrastrándome hacia atrás, abrió el armario y nos escondimos, saldríamos por la ventana pero el armario estaba aun mas cerca y Jay ya había abierto la puerta al mismo tiempo en el que nosotros acabábamos de cerrar la del armario. Los dos estábamos agitados, podía escuchar mi corazón latiendo como si fuera a explotar en minutos, estábamos detrás de unos abrigos, no podía ver nada, no había ningún agujero por donde pudiese entrar algo de luz. Escuché a Jay y su amiga, él había puesto una película o algo así, estaban acostados en la cama. Kiara me iluminó con su iPhone e hizo seña para que me sentara, así que lo hice.

—Tu amiga Maureen nos podría ayudar —le dije con un mínimo de voz.

—No —susurra—. Sólo dije eso para que no intentaras detenerme.

—¿De que hablas?

—Jay no tendría que haber vuelto tan rápido y Maureen no existe. —confesó escribiendo algo en el iPhone.

—Que carajos Kia..

—Shhh —me interrumpió cubriendo mi boca con su mano.

—¡Oh Dios mio! ¿Qué te sucedió aquí? —se escuchó hablar a la chica.

—¿La cicatriz? —contesta Jay—. Fue un error.

Mire a Kiara y ella estaba muy atenta escuchando las palabras de Jay, luego la perdí porque la luz del iphone se había apagado y volvimos a quedar a oscuras.

—¿Que quieres decir? —dijo la chica.

—Alguien que no tuve que haber conocido jamás en la vida. —le responde él.

—Oh...  —contesta ella—. ¿Fue un accidente y te quedó de esa manera?

—Es una historia muy larga —se escucha el suspiro de Jay—. Fue un pacto con mi ex novia, no es que tuve un accidente con el auto u otra cosa.

—Aun la extrañas. —ella lo dijo afirmando.

—¿Bromeas? Me arruinó la vida pero no hablemos de ella, ahora estoy contigo, hay que jugar un poco —dijo él y se escuchó cuando comenzaron a besarse.

—¡Diablos! —susurra Kiara—. Mi iPhone se quedó sin batería.

Busqué el mío sigilosamente y como lo había puesto en silencio, las seis llamadas de Alexa nunca se hicieron escuchar.

—Estoy muerto. —pensé en voz alta mientras miraba la pantalla del movil.

—¿Pasó algo? —me pregunta.

—Tenia que recoger a Alexa de sus estudios y luego festejaríamos que la tomaron en el casting de modelos.

—Es verdad, estás muerto.

—Gracias por confirmarlo.

—Eso me recuerda que debía ir a lo de Tom y que también debo ir al baño, oh espera, Tyler me dijo que conoce a Jay, dile que venga e invente algo así podremos salir de aqui.

Culpables | Dylan O'brienHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora