🇫🇷10

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Abrió los ojos al instante.

Aquellos iris verdes volvieron a brillar en cuanto la posibilidad de seguir con vida se hizo evidente. Durante apenas unos segundos, incluso llegaron a acumularse lágrimas en sus ojos.

Su cuerpo reaccionaba poco a poco, todavía pesado y adormecido. Sin embargo, la comodidad de una cama lo sumió en una confusión aún mayor.

¿Por qué estaba allí?

¿Por qué no sobre un suelo sucio, encadenado a una pared?

Intentó hablar, pero de su garganta apenas escaparon unos balbuceos ásperos y sonidos entrecortados que incluso a él mismo le habrían avergonzado.

Trató de mover una muñeca.

Fue inútil.

Ambas estaban esposadas a los extremos de aquella cómoda cama, hundidas entre suaves telas de algodón y sábanas elegantes. El aroma limpio y perfumado que impregnaba la habitación le resultaba casi repulsivo.

Un olor que conocía demasiado bien.

Con esfuerzo, levantó la cabeza. El mareo lo obligó a parpadear varias veces antes de poder enfocar correctamente su entorno.

Entonces la vio.
Su muñeca izquierda.

Le dolía, pero estaba allí. Y unido a ella, perfectamente visible, se encontraba aquel fino hilo de oro.

"No la perdí."

El pensamiento le atravesó la mente con una mezcla de alivio y angustia.

—Hijo de pe...rra... —Musisito con dificultad.

Volvió a mirar a su alrededor.
No estaba buscando una salida.

Ni siquiera estaba intentando comprender dónde se encontraba.
La estaba buscando a ella, a aquella chica.

Buscaba a su chica.

—No creí que tu vocabulario estuviera tan desgastado —comentó una voz desde algún punto de la habitación—. Aunque, claro... se nota que eres solamente un cerdo.

Los puños de UK se cerraron al instante, pese al dolor que le provocó el movimiento.

—UK.-

Alzó la mirada.

Dominique estaba allí.

—¿Dónde está? —exigió, clavándole los ojos con una ira apenas contenida.
En su mirada se reflejaba algo que Dominique conocía perfectamente.

—¿Hablas de Francia? —preguntó con una tranquilidad irritante—. Ella está bien. Solo le dimos una pequeña lección por lo que hizo.

Dominique tomó un vaso de agua y, con una delicadeza casi teatral, lo dejó sobre la mesita de luz junto a la cama.

—Te preguntarás por qué tanta amabilidad, ¿eh?-Una sonrisa siniestra apareció lentamente en su rostro.

A UK se le revolvió el estómago de solo apreciarla

—Bueno... la respuesta es sencilla.—Dominique hizo una pausa—Tu país aceptó nuestra alianza.-

UK dejó de respirar. Sus ojos se quedaron perdidos en algún punto de la habitación mientras aquella noticia terminaba de hundirse en su cabeza. La debilidad de su cuerpo, sumada al impacto, estuvo a punto de hacerle perder nuevamente el conocimiento.

—No...-La palabra apenas fue un susurro.

—Así que me gustaría "disculparme" por la manera en que te he tratado, mi huésped. —Dominique sonrió—. Me alegra que hayas despertado.-

"Linda Francia"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora