Capítulo 11

15.5K 885 41
                                        


Sonrío encantada e intento no reírme. La imagen que tengo delante de mí es muy graciosa. Estoy segura de que si hiciera una foto y la vendiera a la prensa me darían un montón de pasta solo para que la gente vea que Ethan, el multimillonario, excéntrico y superdotado Ethan Smith también puede estar incomodo en una situación.

—Deja de sonreír así —se queja él.

Miro como agarra con las dos manos la hamburguesa que está chorreando kétchup y mostaza por todas partes.

—Es mejor que sonría antes que reírme en tu cara —contesto burlona, me duele la cara de tanto sonreír.

—Por lo único que te dejo que te metas conmigo es porque al menos pareces más relajada que antes.

—Si —afirmo—. Pero no tientes a la suerte. ¿Qué te parece este restaurante?

—Fantástico —contesta irónico, se acerca a mí y susurra—. No sé cómo puedes llamar a este sitio restaurante.

Sonrío aún más encantada. Estamos en un restaurante muy poco conocido y muy pequeño en un sitio de Madrid, lo conocí gracias a Dani y eso me pone un poco triste por no estar con él, pero a la vez los recuerdos son geniales.

Está cerca de mi casa y la comida está muy buena, la comida no es para nada como a los restaurantes que va Ethan, pero no está mal y la gente es simpática.

—Es un restaurante muy bueno, verdad Pedro —contesto a Ethan y saludo al camarero.

Pedro es el dueño del restaurante. Es argentino y tendrá cuarenta años, trabaja aquí desde hace siete con su mujer Úrsula, pusieron este restaurante juntos. Según nos contó él después de venir tantas veces Dani y yo.

—¡Claro que sí!

Me rio esta vez sin poder evitarlo por la cara que ha puesto Ethan. Agarro la hamburguesa y como un poco de ella. Ethan me mira como si estuviera haciendo algo sumamente asqueroso.

—¿No te gusta ni un poco? —pregunto relamiéndome los labios, está bastante buena.

Ethan sonríe por primera vez desde que estamos aquí.

—Empiezo a verle los lados buenos —contesta mordiendo por fin la hamburguesa.

—Eso no tiene sentido —niego con la cabeza—. ¿Empiezas a verle el lado bueno a qué?

—Tú solo come —ordena burlón, frunzo el ceño, pero así lo hago—. Empecemos a hablar.

—¿Tenemos que hacerlo? —pregunto resoplando el mechón que se ha puesto en medio de mi visión.

—Sí, tenemos que hacerlo.

Ethan se quita la chaqueta y la deja en la parte de detrás de su silla, se remanga la camisa haciendo que se le vean perfectamente sus músculos. Ahora que me fijo tiene pelillos en sus brazos y tiene barba de tres días, está bastante bien.

Niego con la cabeza, suspiro y dejo la hamburguesa en el plato. Maldito Ethan Smith, no me deja ni cenar en paz.

—¿Cómo quieres que empecemos?

—Por acostarnos.

—Ethan...

Él niega con la cabeza y se aclara la garganta.

—No es eso —me interrumpe, alzo un poco la ceja—. Bueno en parte sí. Me gustas mucho Alison y... Y quisiera acostarme contigo de nuevo y muchas más veces.

Abro la boca pero no digo nada. Esto es malo. Me late muy fuerte el corazón, es como si se me fuera a salir del pecho en cualquier momento.

—Pero no me gustaría verte llorar por eso otra vez. Si lo hacemos de nuevo quiero que tú estés sobria y que estés de acuerdo —niega con la cabeza y yo consigo que los latidos del corazón vayan a un ritmo normal. Eso no va a volver a pasar... ¿Verdad?—. Así que lo acepto, pero quiero seguir trabajando contigo.

Escapando del amor [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora