Capítulo 14

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He empezado a temblar desde que nos hemos bajado del taxi, Ethan aún tiene cara de póquer, una graciosa cara de póquer, pero ni aun así dejo de estar nerviosa y aún menos dejo de temblar.

Me siento en el banco y veo el paisaje. Es la ciudad de Madrid y se ve el atardecer.

Ethan también se sienta y mira el paisaje, le miro y veo que sonríe. Estamos en un viejo parque, un viejo parque para niños. Ahora está totalmente desierto y los juegos están oxidados.

Noto mi mano ser acariciada, no puedo evitar ponerme tensa y soltarme. Ethan gruñe y me pregunta:

—¿Alison que hacemos aquí?

—De pequeña este parque era mi favorito. Siempre venía a jugar y era fantástico porque siempre conocía a niños con quien divertirme —recuerdo, no recibo nada por parte de Ethan así que continuo—. Después de unos años, cuando era ya mayor traje a mi hermano, Marcos. Yo tendría como trece años y ya no me interesaba jugar con los columpios y este parque, me parecía aburrido y viejo pero...

—¿Pero...? —me incita a continuar.

Me muerdo el labio y suspiro, sonrío y me levanto del banco y miro al frente.

—Pero todo eso cambio a partir de ese día. Vi a un chico de mi edad metiéndose con un niño pequeño... Me enfade un montón y le pedí a mi hermano que se quedara en los columpios —recuerdo—. Así que me puse tan sería como pude y me enfrente a ese chico.

—Tenías que ser graciosa tú a los trece años enfadada y enfrentándote a un chico. Seguro que estabas muerta de miedo.

—¡Oye! —exclamo fingiendo estar ofendida, Ethan me saca la lengua—. Bueno, continuó. Me enfrente a ese chico y después de muchas discusiones y de que yo casi le tiro del pelo... Resultaba que el chico estaba protegiendo a una niña a la que el niño le había quitado su juguete y no se lo quería devolver. Entonces me quede de piedra, le pedí disculpas y huí avergonzada a mi casa con mi hermano pidiendo que nos quedáramos más tiempo.

Ethan intenta no reírse pero estalla a carcajadas, frunzo el ceño y formo un puchero.

—No te rías, tenía trece años —mascullo cruzándome de brazos.

—Menuda metedura de pata la tuya señorita terca —se burla, bufo molesta—. Continúa la historia. Quiero saber a dónde quieres llegar.

—Como te imaginaras, no volví a ese parque por miedo de encontrarme con ese chico otra vez, pase mucha vergüenza y no quería volver a repetirlo —me rio, Ethan me mira divertido y me vuelvo a sentar—. Resulta que un año después me lo encuentro en mi instituto y además en mi clase, pensaba que iba a morirme, pero no fue así, no sé cómo... No sé cómo ese chico llego a ser mi mejor amigo. Descubrí que tenía catorce al igual que yo y que se llamaba Daniel Rodríguez.

He parado por las ganas tremendas que me han entrado de llorar al recordar esos momentos y al estar aquí. De reojo veo a Ethan que no me está mirando, pero parece muy tenso, yo haría algo pero quiero terminar la historia.

—Acabo —digo—. Daniel y yo estuvimos juntos siempre y cada vez que teníamos algún problema no sé porque sin ponernos de acuerdo, acabábamos aquí. Un día Dani me citó en este parque y yo estaba muy nerviosa porque era la primera vez que lo hacía, siempre que nos habíamos visto aquí era una coincidencia. Llevaba tres años siendo su amiga y me gustaba mucho.

Se produce un silencio muy incómodo. Miro un poco el parque, la verdad es que me da mucha pena que ya nadie venga aquí pero seguro que es porque ya no hay ningún colegio cerca y los columpios seguramente ya ni si quiera se pueden mover de los oxidados que están.

Escapando del amor [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora