- Dime que me recordarás, incluso si solo es una mentira.
Evangeline y SeokJin siempre mantuvieron su relación como un secreto. Aún después de terminar se lo guardaron para si mismos.
Evangeline termina por contarle a su mejor amiga la historia de...
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— Pero este sentimiento iba a derrumbarme
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— ¿Puedes repetir lo que dijiste? — la interrumpió SeokJin mirándola distraído. Evangeline frunció el ceño ligeramente.
— ¿Qué de todo lo que dije? — el chico le sonrió dando a entender que no le estaba prestando atención. Evie resopló haciendo un puchero — Kim SeokJin ¿Qué te está pasando? Estás muy distraído y ni siquiera me estás escuchando, no entiendo que te pasa hoy — lo regañó, aunque en realidad a él no le importo.
SeokJin se quedó mirándola por unos segundos. Los suficientes para hacerla sonrojar.
— ¿Te había dicho que eres muy bonita? — Evangeline parpadeo procesando esas palabras, posteriormente se giró para concentrar su atención en el cuaderno en el que estaba trabajando. Uso su cabello para cubrirse del chico, cerró los ojos avergonzada, era un tomate viviente.
La pelirrubia tomó aire antes de volver a ver al contrario.
— SeokJin — comenzó teniendo cero paciencia para lidiar con el — deja de decir tonterías y ponte a trabajar, solo tenemos una semana para hacer este trabajo.
— Pero no es una tontería, lo digo en serio, eres muy bonita — su expresión lucía tan sincera, como si no estuviera enterado de que estaban haciendo un proyecto y decirle que era bonita era su única misión.
— Pues puedes halagarme en otro momento, cuando no estemos haciendo el proyecto. — volvió a mirar su cuaderno y tomo el lápiz para comenzar a escribir.
Les había tocado hacer un proyecto juntos e Evie había pensado que sería increíble pues después de su extraño encuentro hacia dos meses atrás habían comenzado a llevarse mejor.
Comenzó solo hablando por mensaje, no tenía idea de cómo SeokJin había conseguido su número, pero hablaban de vez en cuando, hasta que llegó un punto donde se quedaban hablando hasta muy tarde por la madrugada.
Después el empezó a acompañarla hasta su casa, siempre se encontraban unas calles lejos de la universidad. Pronto comenzaron a tener salidas casuales entre amigos. Evangeline no se dio cuenta como su relación había escalado tan rápido.
El pelinegro le quitó el lápiz de las manos y cerró ambos cuadernos, Evangeline lo miro indignada.
— Entonces no hagamos el proyecto ahora, hay que salir a caminar — Evie lucia enojada, aunque con el paso del tiempo se había dado cuenta de que no podía enojarse con el SeokJin.
La chica se masajeo la frente mientras respiraba un poco.
— Bien — dijo rendida —, vamos a dar una vuelta por el parque que está cerca y volvemos a hacer el trabajo — SeokJin se mostró emocionado —. Pero solo una SeokJin. — mostró uno de sus dedos para enfatizar.
— De acuerdo — se levantó después de que la contraria estuviera de pie —. Vamos — tomo la mano de Evie y la guío apresurado hasta la puerta de la casa de la chica.
— SeokJin cálmate, casi estás corriendo — le dijo ya cuando estaban afuera, Evie ni siquiera se había dado cuenta cuando el chico tomó los abrigos de ambos, pues era otoño y a esa hora comenzaba a hacer frío.
— Lo siento — se disculpó después de soltar la mano de la chica para ponerse su abrigo. Después ayudó a Evangeline a ponerse el suyo —. Vamos — volvió a tomar la mano de Evie y comenzaron a caminar.
Evangeline tenía muchas emociones dentro de sí: asombro, porque SeokJin le estaba tomando la mano, vergüenza, porque SeokJin le estaba tomando la mano en público, y esas mariposas revolviendo su estómago, porque SeokJin le estaba tomando la mano.
Eso era algo de lo que Evangeline tampoco se dio cuenta cuando pasó, había comenzado a sentir su estómago revolverse cada que estaba con SeokJin, esas molestas cosas a las cuales había proclamado como mariposas, las mismas que todos dicen sentir cuando les gusta alguien.
En un principio no quiso aceptarlo, pero un día, cuando SeokJin llegó a su casa porque habían planeado ir a caminar juntos lo vio esperando fuera de su casa y casi vomita de los nervios. Después cuando mientras caminaban el chico mencionó que le gustaba cantar y comenzó a hacerlo, ella supo que podría escucharlo cantar toda su vida y jamás se cansaría. Eso la dejo pensando un tiempo, hasta que acepto que el chico le gustaba. Cosa que le preocupaba un poco pues ella se volvía muy débil ante ese sentimiento y estaba casi segura de que el chico ni siquiera había pensado la posibilidad de verla de esa manera. Pero a pesar de eso no podía apartarse de él, no es como que hubiera pensado en hacerlo tampoco.
— SeokJin ¿Qué pasa? — preguntó cuando lo vio arreglase el cabello por décima vez — Has estado distraído todo el día e inquieto también ¿Pasa algo? — el chico bajo la cabeza un poco avergonzado.
— Lo siento — se disculpó y luego la miro —. No te preocupes, no es nada importante — Evangeline trato de creerle, pero le inquietaba verlo como si algo le preocupara — ¿Te importaría si nos detenemos un momento? — Evie pensó que un poco más de tiempo para que SeokJin se despejara no haría daño así que asintió. — Gracias.
Pronto llegaron a una parte del parque donde apenas había personas, ya estaba oscureciendo por lo que las luces de la calle estaban prendidas.
SeokJin se detuvo detrás de un árbol. Evangeline pensó que se sentaría, pero no lo hizo, en cambio, la miro de una manera en la que nunca lo había hecho, Evangeline sintió una corriente eléctrica recorrerla por todo su ser.
— Evie...
SeokJin dejó sus palabras en el aire para apreciar el rostro de la chica. Sus ojos tan bonitos y expresivos, más grandes que los de los demás pues la chica era mitad extranjera, sin duda eran la parte favorita de SeokJin, podría perderse en ellos por horas. Estaban sus mejillas, un poco abultadas y rojizas igual que su nariz, hacía frío, lo atribuyó a eso. Finalmente posó su vista en sus labios, hacia un tiempo que se preguntaba cómo sería besar a la chica.
Tomo a Evangeline de la mejilla con su mano libre acariciando esta, no se dio cuenta en qué momento quedaron tan cerca uno del otro, sus cuerpos rozándose y sus rostro a una distancia que Evangeline no hubiera permitido si fuera cualquier otra persona. Evangeline se permitió cerrar los ojos por un momento, disfrutando de la caricia de SeokJin.
— Evie yo... — volvió a recorrer su rostro con la mirada, luego la vio directamente a los ojos, queriendo transmitir todo lo que no podía con palabras. Había pensado como decirlo, estuvo mucho tiempo pensando sus palabras, pero ahora estaba totalmente en blanco.
Así que antes de decir cualquier otra cosa se acercó a ella para dejar un cálido beso en su mejilla. El corazón de ambos latiendo a mil por hora, la chica se preguntaba si estaba permitido que su corazón latiera tan rápido.
— Evie me gustas, me gustas mucho y yo... solo quería que lo supieras, eso es todo. — terminó por decir torpemente.
Evangeline se perdió en esas palabras ¿Eso era su corazón acelerándose aún más? Creía que sí. Aquellas mariposas revolotearon más fuerte que nunca. Sus mejillas se encendieron y sus ojos brillaron, SeokJin se maravilló al ver eso, ese brillo en sus ojos era tan precioso. Evie sonrió tímidamente hacia el chico a centímetros de ella. Aún no se habían apartado y ninguno de ellos quería hacerlo.
Soltó la mano de SeokJin justo después de que el soltara su mejilla, colocó sus manos al rededor del cuello del chico y antes de terminar de acortar la distancia entre ellos dijo:
— También me gustas y también me gustas mucho.
Él fue el que termino por acercarlos, tomando a Evangeline por la cintura, consiguiendo así un suave y tierno beso, el cual transmitía la felicidad que ambos sentían.