04. Dudas.

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La noche había caído y con eso una ligera lluvia se había apoderado de las calles de Japón, pero sin importar eso, Hyoga y Eri habían salido del Centro para ir hacia el orfanato.

Cisne no expresaba nada mientras manejaba su auto, en cambio, la rubia no paraba de sollozar en un tono bajo, algo que estaba ya empezando a cansar al Caballero.

—— ¿me explicaras lo que pasó allá? —— cuestionó al momento de estacionarse frente al orfanato. Una pequeña parte de él estaba molesto. No sólo con la chica, lo estaba con él, con Seiya y con Shun, no sabía el por qué pero ese sentimiento se había instalado en su pecho.

Eri volvió a dar un leve sollozo, antes de verlo a la cara con los ojos rojos al igual que su pequeña nariz. —— ¿explicar? ¿Qué es precisamente lo que quieres saber?

—— ¡Todo! ¡Quiero saber cada detalle de lo sucedido!

La chica saltó del susto provocado por el grito del Cisne. Estaba enojado.

Y como si la lluvia estuviera ligada a las emociones del Cisne, había empezado a ser mucho más fuerte que antes, que incluso más de un rayo impactaba en el centro del océano.

—— no lo entenderías. —— fue la seca respuesta de su novia, lo que provocó que su cabeza revirara en el volante del auto.

—— ¡¿y por qué no lo haría?! ¡¿Qué no entendería de lo que es robarle dinero a tu propio novio sin siquiera pedirselo a la cara?!

—— ¡te lo estuve pidiendo desde hace días!

—— ¡¿pero por qué insistes en tener esa gran cantidad?! —— sus gritos estaban intensificandose siendo cubierto por el sonido de la lluvia. —— ¡¿qué pensabas hacer con 20,000$?!

—— ¡cosas que nunca he tenido la oportunidad de hacer por falta de dinero!

Su respuesta provocó un apretón en el pecho del Cisne, recordando las veces en que Seiya insinuaba varias cosas sobre la rubia.

—— ¿Entonces es cierto? —— preguntó después de minutos en silencio, no creyendo si Eri lo confirmara. —— te acercaste a mí sólo por interés...

Los ojos de Eri reflejaron un brillo de enojo al escucharlo. —— si me hubiera acercado a ti por dinero, creme que lo habría hecho mucho antes que hasta ahora.

—— ¿qué es, entonces? —— de un momento a otro, Hyoga tomó su teléfono, entrando y saliendo de varias aplicaciones hasta encontrar lo que buscaba. Volteó para mostrarselo a la cara. —— ¡¿es por él?! ¡¿Lo haces porque tu amante te lo pide?!

Los ojos de la chica se abrieron con sorpresa, era demasiado. Hyoga le había mostrado una foto, más bien, eran varas fotografías; cada una en diferentes escenarios, era ella con aquel chico peliverde.

—— ¿D-dónde lo sacaste? —— titubeo al preguntar, y eso fue suficiente para que la poca cordura de Hyoga se viniera abajo.

—— ¿por qué...? ¡¿Qué acaso no te importó lo que tuve que hacer para estar contigo?! —— no recibió respuesta, pero era algo que poco le importaba ahora. —— ¡nunca te negué nada, Eri! ¡Siempre fuiste una prioridad para mí! ¡Siempre fuiste tú quien iba primero en mi corazón... ¡¿Y asi me lo pagas?! ¡¿Engañandome con un idiota?!

—— ¡no permitiré que lo insultes!

Eri veía a Hyoga con enojo, y este estaba con una mueca de descontento al ver a su novia defendiendo a otro chico.

—— ¡¿quieres saber la verdad?! ¡Pues bien! —— Eri ya había tenido demasiado con escuchar los reclamos de el rubio hacia su amante. —— ¡yo no soy Shun, Hyoga!

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