Capitulo 2

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Volvió a entrar a la cueva, está vez ayudando a Albafica a regresar e ignorando los gritos de Inuyasha, quien por cierto, iba detrás de ellos.

- No es necesario.  - hablo Albafica llamando la atención de la azabache - No es necesario que te quedes. -
- Si lo es. - contradijo Aome de inmediato - Tus heridas no han sando por completo, me quedaré hasta que estés bien. -
- ¿Por qué haces esto? Hace un momento te dije que era peligroso para ti estar cerca de mí. - no tenia la respuesta a la pregunta del peli celeste, solo sabía que algo en su interior le pedía quedarse.
- Quiero hacer esto, así que por favor acéptalo. -
- Vete, y si me vuelves a ver no te acerques, será peligroso para ti y quizá no corras con tanta suerte. - sentenció el peli celeste de manera seria.
- ¿Me estás amenazando? - cuestiono la azabache de forma dolida.
- Mi sangre es peligrosa. - dijo Albafica, sorprendiendola - No sé porque no te afectó, pero es mejor no tentar a la suerte. -
-  Pero... - Aome trato de protestar, sin embargo se vio interrumpida.
- Sólo vete. - volvió a sentenciar él de manera sería.
- No me ire. - oponiéndose a lo que le decía - Me quedaré contigo hasta que estés bien. -

No sabía a qué se debía ese dolor que sintió al saber que se iría, pero era lo mejor para ella.
Sin embargo, cuando la escucho decir que se quedaría a cuidar de él, no pudo evitar sentirse un poco aliviado, tantos años en soledad, le estaban haciendo valorar la presencia de la azabache.

Una semana después

Intento avanzar e ir al santuario, pero fue casi inútil, por lo que tuvo que esperar casi una semana o probablemente un poco más para poder moverse con más libertad.

Estaba débil, eso era evidente, por eso mismo cuando intentaba hacer arder su cosmos para que sus heridas sanarán más rápido, terminaba exhausto, además de recibir el regaño de la chica, pues ella le decía que no debía hacer lo que fuese que intentará, pues terminaba debilitándose.

- No me has dicho mucho sobre ti. - Albafica llamo su atención mientras ella revisaba su pierna - Sólo tu nombre y que tampoco eres de por aquí. -
- Si te lo digo no me creerías. - respondió la azabache y dejo ir un suspiro -  Yo... No soy de esta época, se puede decir que viaje en el tiempo. -
- Tenía entendido que los viajes en el tiempo eran un tabú incluso para los dioses. - Las palabras de Albafica lograron sorprenderla, pues lo había dicho como si él supiera más cosas, cosas que un humano cualquiera no entendería.

- ¿Qué es eso que llevas en tu cuello? - cuestiono el peli celeste, refiriéndose a los fragmentos de la perla - Nunca había sentido un poder así. -
- Son los fragmentos de la perla de Shikon. - Aome respondió mostrando el frasco con los fragmentos 
- La perla de Shikon desapareció poco después de la guerra santa. - dijo Albafica con algo de incredulidad - Es imposible que exista aún. -
- Existe, yo soy la guardiana de la perla. - respondió la azabache
- ¿En que año estamos? - pregunto Albafica con algo de temor
- 1500 y algo. - dijo con algo de sorpresa - Tú eres de esta época, creí qué.... -

La risa nerviosa de Albafica le dió a entender que acababa de saber algo que lo había sorprendido, algo que ni siquiera él se esperaba, pero lo que vino a continuación, la dejo sorprendida.

- Yo no soy de esta época, yo vengo del siglo XVIII. - Albafica comenzo a explicar después de dejar de reír - No sé cómo, pero ese desgraciado de Minos se las arregló para mandarme aquí aún después de matarlo. -
- Creo que... Creo que tú y yo tenemos mucho de que hablar. Al menos si queremos confiar el uno en el otro mientras estamos aquí. - la mirada de Aome era seria, lo que dejaba claro que estaba hablando enserió.

Albafica le contó que él era un caballero, ya había hablado de más, y no le quedó más remedio que incluso contar su batalla contra Minos de Griffo, y que estaba seguro de que perdería la vida en batalla, pues lo que había hecho era un acto suicida.

En cuanto a Aome, le contó cómo había llegado a ese lugar y como se había dado cuenta de que ella era la guardiana de la perla de Shikon, y de cómo por intentar recuperarla termino rompiéndola, hasta el momento en que conocieron a Naraku y todo lo que habían vivido por este mismo.

- Se que no me lo estás preguntando pero... Estás peleando por una venganza que ni siquiera es tuya. - las palabras del peli celeste eran sinceras y sin ninguna doble intención, ella lo sabía.
- Muchas veces lo he pensado pero...  - Aome trato de dar una explicación, pero se vio interrumpida por el peli celeste.
- Pero eres alguien noble, incapaz de abandonar a quien realmente lo necesita. -

Llevaba poco más de una semana conviviendo con él, era la primera vez que se ruborizaba al verlo a los ojos, como si esos hermosos y profundos orbes azules pudieran ver en lo más profundo de su alma.

.......

Los siguientes dos días, Albafica sano casi por completo sus heridas, pero aún no podía moverse con libertad debido a la fractura de su pierna, debía reconocer que Aome era hábil en cuanto al uso de sus poderes, pues, en el estado en el que se imaginaba y lo había encontrado, de no ser por ella, realmente estaría muerto.

Aunque se sentía un poco inútil a veces, pues, Aome salía para buscar leña, agua, y algunas cosas que pudieran necesitar, aunque por la comida no se preocupaban, pues en su bolso llevaba todo lo necesario.

- Ya regrese. - Aome anunció  alegremente su llegada mientras entraba a la cueva - Traje unas yerbas para aliviar el dolor de tu pierna. -
- Aome... - Albafica llamo su atención - ¿Por qué no te has ido? Te estoy retrasando en tu viaje, y estoy seguro de que tus amigos te necesitan más que yo. -
- ¿Te molesta que este aquí? - cuestiono la azabache en un tono entre jugueton y ofendido.
- No es eso. - respondió él de inmediato - Es solo que... Ellos te necesitan. -

Su compañía le agradaba, pero no quería arriesgarla, sabía que tarde o temprano su sangre terminaría afectandola, y lo que menos quería era lastimar a la persona que tanto lo había ayudado en los últimos días, aunque eso significará quedarse sólo una vez más.

Antes de que ella pudiera decir algo, fuera de la cueva se escucharon las voces de Kagura y Naraku, quienes claramente estaban buscando a Aome, pues ya se habían dado cuenta de que no viajaba con sus amigos.

- Yo no la veo por ningún lado. - Naraku hablo con bastante enojó -
- Entro en esta cueva, estoy segura. - Kagura protesto de inmediato, pues ella la había visto entrar.

Se escucharon los pasos adentrándose en la cueva.
Albafica y Aome se miraron al instante, y la mirada de la azabache le dió a entender que se trataba del enemigo.

No podían hacer mucho ruido, y la situación empeoraba, pues el arco de Aome estaba a una distancia considerable de ellos.

Aome se asustó aún más cuando vió que una serpiente demonio iba en dirección a ellos.
Albafica no lo pensó y jalo a Aome hacia él, tapo su boca y nariz y con su cosmos hizo aparecer casi un jardín de rosas frente a ellos, de algún modo tenían que defenderse.

- ¡Aquí solo hay flores! - Naraku grito con enojó al encontrarse con el jardín - Vámonos de aquí. -
-- Pero yo ví que.... - Kagura trato de protestar, pero fue interrumpida.
- Vámonos dije. - fue todo lo que el híbrido de araña dijo para después salir de ahí.

Aome vio con sorpresa como las rosas frente a ellos los cubrían al grado de esconderlos perfectamente bien de Naraku y Kagura, incluso cerrandoles el paso para que no avanzarán, pues, por lo que sus ojos veían, era imposible de avanzar, pues incluso el demonio serpiente había muerto en el intento.

Amor entre RosasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora