Después de un largo y tranquilo día en la carretera, Camila dio la bienvenida a la creciente alegría en la voz de Lauren cuando se acercaron a casa. Ambas habían estado positivamente sombrías cuando recién despertaron en el campamento en Nevada, lo más probable es que aún estuvieran inquietas de los acontecimientos de la noche anterior.
- Siempre le digo a todo el mundo que vivo en Oakland porque nadie sabe dónde está Alameda -, Lauren explicó animadamente mientras conducía a través de la red residencial.
Varias de las calles tenían nombres de presidentes, Camila observó, pero no en el orden que ayudaría a cualquier persona a encontrar su camino, giraron en Garfield Avenue, donde casas modestas pequeñas se encontraban a sólo diez o doce pies de la acera. No había dos que parecieran iguales, y sin embargo, todas eran similares, de un solo piso con largas calzadas estrechas que desaparecían a través de una valla o corrían todo el camino hasta llegar a una casa de huéspedes en la parte trasera.
Lauren estacionó en la acera frente de un bungalow ordenado, de color gris claro con adornos blancos, y escalones color carbón y persianas, el porche delantero estaba cubierto y cerrado por una media pared con dos columnas en cada lado.
- ¡Bienvenida a tu nuevo hogar... por un tiempo, al menos! -,
Ansiosa por un cigarro, Camila saltó de la camioneta y se esclareció antes de que Lauren pudiera recordarle que ella había prometido dejar de fumar cuando llegaran aquí, todavía tenía tres dejados y planeaba saborear cada uno.
- ¡Parece que Rocky podó el césped! -, Lauren dijo, señalando con la cabeza hacia el patio delantero, que no era más grande que una sala de estar media, - él es el chico de al lado -,
Camila furiosamente caló su cigarro mientras llevaba a Skippy por el patio, y luego lo apagó en la acera de hormigón, en los escalones, captó la mirada severa de Lauren y se apresuró a regresar para recoger la colilla.
- ¿Cuántos más? -,
- Dos -, ella siguió a Lauren en el porche, notando sólo una pequeña pendiente biselada en la puerta principal, - ¿Dónde está la rampa de la silla de ruedas? -,
- ¡se encuentra en la parte de atrás!, papá pensó que podría invitar a los ladrones -,
- ¡Siempre podrías dispararles! -, la dureza en la mirada que Lauren le dio hizo a Camila desear que se hubiera tragado ese chiste en vez de decirlo, pensar primero no era su punto fuerte.
Lauren la llevó dentro, en el lado derecho de la casa, la sala de estar, comedor y cocina estaban abiertos todo el camino hasta el porche trasero. Era inmediatamente obvio de los desgastados pisos de madera, el espacio abierto en la mesa de comedor y encimeras a la altura de la cadera que una persona con discapacidad vivía allí.
- La habitación de papá está aquí -,
Caminaron a través de una amplia puerta en el lado izquierdo de la casa a una habitación que tenía una cama individual ajustable, mesita de noche y una cómoda. No había puerta en el baño adyacente, donde el habitáculo del inodoro, lavabo y ducha habían sido hechos a medida para el acceso en silla de ruedas, en el pasillo exterior había amplias puertas que conducían a un baño más pequeño, y luego a un segundo dormitorio.
- ¿Y esta es tu habitación? -, Camila preguntó.
Había una cama doble empujada hasta laventana, un tocador, y un pequeño escritorio y una silla.
- En realidad, es tuya -, Camila regresó a la sala de estar principal y miró a su alrededor.
No más puertas.
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AL OESTE DE LA NADA - CAMREN
Fiksi PenggemarCamila una chica cuya relación con su novio músico tal parece sea un estereotipo y Lauren Jauregui una chica cuya vida da un gran giro al encontrarse con Camila. Esta es la historia de K.G MAGREGOR, traducida por MARTHA LO 2017 y adaptada a #Camren...
