CAPITULO 3

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- Lo siento mucho, Lauren -,

- ¡Está bien!, Iba a tener que limpiar en poco tiempo después de todo -, Lauren había abierto el refrigerador para un desastre porque Camila se olvidó de asegurar el té helado en el compartimiento de la bebida.

Todavía había otra media hora de luz del día, pero le gustaba aparcar en el parque de casas rodantes antes de que oscureciera.

Era más fácil de manejar las conexiones eléctricas y de agua, y aclimatarse a los servicios, como la red Wi-Fi y la tienda.

El servicio que más importaba era la ducha, y estaba esperando una caliente antes de acostarse.

Camila estaba sentada en la mesa de picnic afuera desplazándose a través de la computadora portátil de Lauren para encontrar una lista de moteles en Limon.

La correa de Skippy estaba enredada en su banco.

- ¿Averiguaste cómo ponerte en contacto con tu amiga? -,

- Parece que tienen unos diez moteles, pero no puedo decir cuál es el suyo, ¡No creo que sea una de las cadenas! -,

- Deberías empezar a llamarlos y preguntar si ella trabaja allí, ¡puedes usar mi teléfono! -,

Lauren cortó una cebolla pequeña para dorar con carne molida, y luego mezcló un paquete congelado de brócoli picado, una lata de sopa de champiñones, agua y arroz, el sabroso platillo tomó sólo doce minutos en la estufa.

Era una receta simple en el costado de la bolsa de arroz, pero Madison había sugerido un toque final; queso rallado encima. Lauren lo roció alrededor y cubrió el sartén para que se derritiera a través del platillo.

- Tengo que ir hasta la tienda del campamento por un par de cosas. ¿Quieres que traiga algo de comida para perros? -,

- Iré contigo -, Camila dijo.

Desató rápidamente la correa de Skippy del banco y se puso a caminar con Lauren.

- ¡Sabes! ..., probablemente deberías colocar la computadora portátil dentro del camper y cerrar -, incluso Madison, una estudiante de cuarto grado, sabía que no debía dejar objetos de valor al aire libre.

- Podría ser que no sea una mala idea poner a Skippy allí también, ya que no permiten perros en la tienda -,

En la tienda, reabasteció sus provisiones para el desayuno, lo suficiente para durar el resto de su viaje, ya que estaría dejando a Camila en Limon al día siguiente.

Comer fuera del camper en lugar de un restaurante le ahorraría al menos una hora al día, lo suficiente para que, si se esforzaba, podría llegar a Oakland el Viernes por la noche, eso le daría dos días completos para arreglar el cuidado en la casa de su padre.

Camila dio golpecitos con el pie con impaciencia mientras la empleada, una mujer de cara adusta en pantalones elásticos y blusa floral sin combinar, se tomó su tiempo reabasteciendo un exhibidor de humectante labial junto a la caja registradora.

- ¿Algo más? -, la mujer preguntó bruscamente mientras hacía sonar la caja de comida para perros.

- Un paquete de Marlboro Lights -, Camila cogió la caja mientras se deslizaba por el mostrador y después se la aventara descuidadamente a la mujer, su voz cargada de sarcasmo agregó, - Si no es mucha molestia -,

Lauren le lanzó un guiño cuando ella se giró y puso los ojos en blanco.

- ¿Eso es todo? -, la empleada ladró a Lauren.

AL OESTE DE LA NADA - CAMRENHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora