Un beso húmedo tomó a Camila por sorpresa cuando se tendió en el suelo de su dormitorio.
- ¿Qué pasa contigo, Skippy?, estaba empezando a pensar que ya no me amabas -, ella lo sabía mejor, ya que él todavía se acostaba con ella todas las noches, pero a esta hora del día solía estar afuera compartiendo el reclinable de Mike.
Ella estaba experimentando con la cómoda de cerezo oscuro, en la parte inferior de la pata cerca de la pared, que había intencionadamente humedecido con un paño hasta que apareció una pequeña mancha blanca, usando una camiseta suave y seca como un amortiguador para la madera, presionó un hierro caliente en contra de eso por varios minutos hasta que la mancha se desvaneció.
Entonces ella entró de puntillas en la sala de estar pasando a un Mike durmiendo la siesta y aplicó la misma técnica a las dos marcas que había hecho en el aparador.
Enormemente orgullosa de sí misma, recompensó sus buenas acciones con un cigarro mientras Skippy deambulaba por el patio trasero.
Los últimos tres días habían sido los más laboriosos de su vida, además de su rutina normal de ayudar a Mike dentro y fuera de su silla de ruedas, y con su terapia, había asumido las tareas monumentales de lavar todas las ventanas de la casa y limpiar su coche por dentro y por fuera.
Habría hecho lo mismo por Lauren, excepto que Lauren nunca dejaba que las cosas se ensucien en primer lugar, además, a pesar de que había viajado por todo el país en el camper, era la habitación de Lauren ahora, y se sentía mal ir allí cuando ella no estaba en casa.
Lo que más fascinaba a Camila acerca de su transformación era la sensación de satisfacción que obtuvo de ver los frutos de su trabajo, y de saber que Lauren y Mike estaban impresionados.
No era como si nunca hubiera trabajado duro antes, pero por lo general lo había hecho de mala gana bajo la atenta mirada de un jefe exigente, una vez que comenzó a asumir la responsabilidad de los deberes que Lauren le había asignado, la necesidad de ir más allá era toda suya, por eso, no podía evitar sentirse orgullosa.
Su teléfono celular, el cual apenas usaba, sonó en su bolsillo trasero, sólo podía ser una persona en el otro extremo, pero lo comprobó dos veces sólo para estar segura.
Lauren normalmente llamaba al teléfono de la casa, pero desde su estallido el otro día había comenzado a enviar mensajes de texto amistosos sólo para comprobar y ver si había algo que pudiera llevar en su camino a casa, Camila apreciaba el gesto, sobre todo porque aliviaba la ansiedad que sentía por haber metido la pata tanto.
- ¡Hola, Lauren!, ¿Todo bien? -,
- ¡Sí!, estaba llamando para que sepan que llegaré un poco tarde hoy, tengo una reunión sindical después del trabajo y luego tengo que llevar mi Jeep para el servicio, debería estar en casa a las seis. ¿Quieres que lleve la cena? -,
- ¡No!, tenemos cosas aquí, ¡Puedo improvisar algo! -, Lauren hizo un sonido que era casi una risa, pero luego pareció pensarlo mejor.
- ¡Supongo que nos veremos entonces!, ¿Qué está haciendo papá?, ¿Está viendo sus novelas? -,
- Está roncando como una motosierra en este momento, pero las estoy grabando para más tarde, estará molesto si se pierde algo bueno -,
- ¡Ustedes me sorprenden! -, hubo un ruido confuso en el fondo, como un anuncio de intercomunicación.
- ¡Muy bien, tengo que irme!, envíame un mensaje si cambias de opinión acerca de la cena -, Camila sonrió mientras guardaba el teléfono en el bolsillo de su cadera.
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AL OESTE DE LA NADA - CAMREN
FanfictionCamila una chica cuya relación con su novio músico tal parece sea un estereotipo y Lauren Jauregui una chica cuya vida da un gran giro al encontrarse con Camila. Esta es la historia de K.G MAGREGOR, traducida por MARTHA LO 2017 y adaptada a #Camren...
