Capítulo cinco.

3.1K 341 89
                                        

Halloween.

Sabía que algo estaba mal con ese Harry, ¡LO SABÍA!

Se apresuró a regresar a la sala de slytherin luego de zafarse del león, toda la noche había sido tan extraño a su parecer. Y el que Harry sonará tan casual con respecto de volver al pasado era incluso aún más extraño.

No escuchó nada de lo que quiso decirle Harry, sólo tomó la mano de Blaise y los arrastró a ambos hacia las mazmorras, y luego se encerró en su propia habitación bajo un hechizo silenciador para luego maldecir cada cosa que se le cruzaba a la vista, y explotar algunas otras.

Con su mente en un remolino de pensamientos que lo hacían enojar y estresar más de lo que era necesario, destruyó la mitad de su habitación.

Porque no se suponía que debía ser así. De hecho, nada de lo que estaba viviendo en esos momentos debía pasar, no había una respuesta lógica que explicará porque estaban ahí, o cómo habían llegado a ese tiempo y con sus recuerdos.

Potter debía seguir en aquella línea de tiempo, donde la guerra ya había finalizado, donde él estaba muerto. Pero ahora, Harry también estaba atrapado en el pasado junto con él, en una guerra que se acerca cada día, con la muerte respirandole en la nuca.

Harry no merecía volver a revivir cada uno de los recuerdos que lo llevaron a enojarse con el mundo y odiar estar vivo. Si cada evento peligroso y letal volvía a ocurrir nuevamente, estaba seguro que su espíritu no solo se quebrantaría, sino que puede que está vez sea mucho mas grave que la primera vez.

Y si está vez no se evitaba todos los terribles sucesos que había vivido, tal vez Harry podría romperse en miles de pedazos y existe la ligera posibilidad de que está vez, si el daño fuera mucho más grave que en su línea del tiempo, Harry jamás podría recuperarse del daño.

Eran apenas las tres de la mañana cuando su cuerpo chocó contra la pared con fuerza por un hechizo que el mismo lanzó, sólo debido a su dificultad por respirar pudo calmarse. Se deslizó hasta el suelo y lloró. Por primera vez desde que regresó al pasado.

La desesperación, el dolor y el estrés se hicieron presente haciendo que su propio cuerpo y mente quedará tan agotada que le fuera imposible seguir destruyendo su habitación.

Con la cara oculta entre sus rodillas, movió la varita sin levantar la vista, reparando y ordenando toda su habitación a cómo estaba antes. Cuando la última lámpara se acomodó en la mesita solo así pudo calmarse, pero no se levantó del suelo, necesitaba enfriar su cabeza y pensar.

Ahora que Harry también había regresado en el tiempo sólo pudo imaginar que quien los envió al pasado, quería que cambiarán algunas cosas, sin embargo él no sabía qué, por qué o para qué. Tenia una extraña sensación de nerviosismo aunque no sabía por qué.

Y aunque los enviará a ambos para cambiar algo, ya habían cosas que él prometió no volver a hacer, entre ellas estaba el involucrarse con Potter, o destacar.

No podía arruinar la línea del tiempo, porque habían cosas no debían cambiar. Porque sabía que una sola acción podía desencadenar un montón de catástrofes y todo el rumbo de la historia podría eliminarse, y no solo la historia. Si no, que podían hacer que más personas murieran si es que se evitaba alguna muerte o incluso si la ocasionaba.

Tres golpes en la puerta lo hicieron por fin levantarse del suelo. Se levantó del suelo y abrió la puerta, pero no espero que del otro lado estuviera Theodore, luciendo tan impecable e inexpresivo como en sus lejanos recuerdos, con un libro bajo el brazo y la mirada vacía.

ᅳ Parkinson me dijo que te despertará para ir al comedor.

Sólo entonces notó que había pasado otra noche sin dormir. Su cuerpo aún temblaba de frío, pero decidió no prestarle atención a su falta de temperatura, sino que dirigió su atención al rostro del castaño. Miró fijamente los ojos verdes del otro niño y recordó al Theo de su tiempo, agotado y lastimado, sin prestar real atención a la conversación que le estaba diciendo el castaño, tomó su rostro entre sus manos y sintió la calidez de su piel.

Reparando el daño. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora