Capítulo quince.

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Dos víctimas.

El verano estaba a punto de llegar a los campos que rodeaban el castillo. El cielo y el lago se volvieron del mismo azul claro y en los invernaderos, habían comenzado a brotar las flores. Claro que nadie tenía el tiempo apreciar la tranquilidad del verano que se acercaba, ya que el castillo se había sumergido en un estado lúgubre desde que Dumbledore se había marchado.

Sin el director en el castillo, el miedo se había extendido aún más, lo que generaba un gran conflicto entre maestros y estudiantes, quienes cada día se les veía con un rostro que expresara tensión y preocupación, y si sonaba alguna risa en los corredores, parecía estridente y antinatural, y enseguida era reprimida.

Sin embargo, por más natural que le parezca a Draco toda esta atmósfera, le era irritante el hecho de que Potter lo sacará de su habitación por las noches para buscar arañas. Incluso el Weasley estaba disgustado buscando a los arácnidos por el pasillo. Lo peor de todo es que no encontraban una mísera pista de ellos en todo el castillo y ya le estaba empezando irritar su falta de sueño.

Habían pasado casi toda la clase soñando despierto hasta que tuvieron que ir a herbologia. Blaise le tuvo que tocar el hombro para que se despertara y guardará sus cosas.

ᅳ¿en serio estás bien?

ᅳ quiero invernar dos temporadas.

—Dense prisa, tengo que llevarlos a Herbología. —les gritó Snape justo en ese momento, así que apresuraron sus piernas y se formaron en la fila, y empezaron a andar. Blaise y Theo hablaban atrás de él, mientras Daphne a su lado lo sostenía del codo.

Había notado como sus amigos lo trataban como una persona con una salud delicada desde que se enteraron sobre su condición, y fueron tan obvios que fue inevitable no percatarse de ello todo este tiempo, sin embargo últimamente parecía haber empeorado.

ᅳ¿sabes que no me voy a desplomar, cierto? ᅳle susurro a Daphne, que aún lo sostenía del codo cuidadosa.

ᅳ es mejor prevenir a quedes en ridículo.

ᅳeres tan linda. ᅳ ¿si se notó el sarcasmo?

ᅳlo sé.

Al parecer no.

Sólo después de llegar al invernadero, Daphne lo soltó.

La clase de Herbología resultó tan aburrida y monótona como todas las clases del día. La profesora Sprout los puso a todos a podar las higueras de Abisinia, que daban higos secos. Escucho reclamos por parte de Pansy y Blaise en toda la clase por lo que rápidamente su mente los fue dejando a ellos en segundo plano y comenzó a tararear en su mente.

Al acabar la clase, el profesor Snape los volvió a acompañar al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. Draco, ya cansado de tener está clase con el profesor Lockhart, ya estaba planeando hechizarlo para volverlo mudo pero se contuvo debido al sueño.

Cuando Lockhart entró en el aula dando un salto, la clase se le quedó mirando. Todos los demás profesores del colegio parecían más serios de lo habitual, pero Lockhart estaba tan alegre como siempre.

ᅳ ¡¿Y bien?! ᅳexclamó, tan feliz como siempre ᅳ¿por qué ponen esas caras largas?

Los alumnos intercambiaron miradas de exasperación, pero nadie contestó.

ᅳ¿Es que no comprenden ᅳ les decía Lockhart, hablándoles muy despacio, como si fueran tontos ᅳ que el peligro ya ha pasado? Se han llevado al culpable.

ᅳ ¿A quién dice? —preguntó algún gryffindor

ᅳ Mí querido muchacho, el ministro de Magia no se habría llevado a Hagrid si no hubiera estado completamente seguro de que era el culpable —dijo Lockhart, en el tono que emplearía cualquier adulto para explicar a un niño de tres años.

Reparando el daño. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora