Un hombre misterioso que deslumbra en las calles de París por su gran talento para el arte.
Se encuentra con una jóven chica muy metículosa y correcta, enseñándole así una manera distinta de ver la vida pero termina convirtiéndose en su perdición.
_A: Entonces después de eso acampamos, fue tan romántico -decía con gran emoción mientras comía una naranja.
_TN: Qué lindo momento. Tuvieron una aventura romántica ustedes solos durante las vacaciones...
_A: Ehh... Algo así...
_TN: ¿Cómo? ¿Pasó algo?
_A: También fueron unos amigos suyos...
_TN: Ah bueno, entonces... supongo que estuvo más divertido... Digo... Más personas.
_A Intenté verlo de la mejor manera posible, yo quería que fuéramos sólo los dos pero también estuvo bonito conocer a sus amigos.
_TN: Claro, ésa es la intención.
_A: ¿Y entonces tú te quedaste todas las vacaciones limpiando? Porque esto está muy reluciente.
_TN: Pues digamos que sí.
_A: Deberías hacer como yo, conoce a algún chico y empieza a salir con él, disfruta y vayan a fiestas. La vida es una sola querida y tú siempre estás estudiando y haciendo proyectos.
_TN: Estoy bien así, además de que me falta poco para terminar la carrera quiero dar lo mejor.
_A: Ya deberías ir celebrando que casi nos graduamos, un poco más y ya estamos graduadas.
_TN: Cierto.
_A: ¿Cómo vas con tu vestido de graduación?
_TN: -sonreí. Estoy casi lista.
La inspiración que obtuve para terminar mi vestido fueron esos hermosos momentos con Taehyung en lugares hermosos, lugares que no me había atrevido a visitar yo sola. Realmente esos momentos quedaron marcados y me ayudaron mucho a progresar con mi proyecto.
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Fueron pasando los días, y aún no veía a Taehyung. Incluso al llamarlo la llamada no caía, cada vez que salía me encargaba de observar bien alrededor con la esperanza de encontrármelo.
Ciertamente lo extraño, observo ése cuadro que pintó para mi recordando el momento que estuve con él, cuando el sol hacía que su cabello brillara con gran intensidad, incluso el calor hacía que la punta de su nariz se volviera brillante, cuando la brisa despeinaba su lacio cabello castaño, y el olor a la pintura, el sonido de la naturaleza, la brisa chocar con los árboles y mover sus hojas y el cantar de las aves en el cielo azul. Extraño cada cosa de esos maravillosos días. Lo extraño a él.
Mientras más pasaban los días, más lo extrañaba. Y me di cuenta que estaba...
Enamorada del pintor.
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