Capítulo 3

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Sofía, que era la veterana del grupo, no de edad, sino de tiempo estando allí, no sabía bien porqué a las otras no les gustaba salir, y es que su tortura era muy diferente.

Para ella el haber compartido tanto tiempo con Stefan como amigo, la había dejado en shock, esto debido a que no entendía su motivo para tenerlas encerradas.

Ella era la única que conocía a Stefan desde antes.

Después de cuatro días de la llegada de Némesis, las muchachas hablaban mucho, excepto Britney, que no le gustaba comunicarse con nadie. Así fue como Sofía descubrió que ninguna había tenido una relación o siquiera una charla previa con este psicópata.

Eso la hacía sentir aun peor, fue muy cruel la manera en la que él le hizo creer que todo era color de rosa, y verse después en ese lugar rodeada de tanta mugre y de otras chicas desnudas provocaba que su odio se hiciera cada vez más grande.

¿Qué explicación había para ello? ¿Por qué solamente a ella la enamoró?

El 12 de junio lo descubrió, pues cuando Stefan fue a buscarla para llevarla a la habitación de las torturas le contó algunos detalles.

Estaba sentada en una silla cuando dijo:
-Por favor dime algo, explícame Stefan, ¿por qué te acercaste a mí, por qué me hiciste creer que me querías, por qué me haces esto?

-Necesitaba hacerlo, era la única manera que tenia de traerte aquí, el dinero de tu familia y tus guardaespaldas a todas horas detrás de ti no me dejaron otra salida. -respondió tranquilamente con su ronca voz.

Después de decirle eso, se acercó a ella, y se paró justo detrás de la silla, se agachó hasta la altura de su oreja izquierda y susurró:

-Si hubieses sido común como las demás no tendría que haberme acercado, no tendría que generarle confianza a los que te protegían para que te quedaras conmigo a solas, no es mi culpa que seas TÚ la más buscada de las seis chicas que tengo aquí dentro. Debía hacerlo con cautela.

-Eres lo peor que me ha pasado en la vida, no puedo creer que me haya enamorado de ti, te odio -le respondió Sofía mientras lloraba y hacia mil muecas de disgusto y asco hacia Stefan.

¿Dónde estaban teniendo esa conversación?.... En la habitación de las torturas.

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La habitación de las torturas era un cuarto que quedaba próximo al de las jaulas, así le habían nombrado ellas, y cada una decía que su tortura individual era la peor.

Este sitio, era muy diferente a la parte de la bodega en la que se encontraban encerradas, era un lugar limpio. Tenía una ventana doble a la derecha por la que se colaban los rayos del Sol en las mañanas, había muy buena iluminación, todo estaba perfectamente colocado. En el centro del cuarto había una silla cómoda en la que se sentaban las chicas cada vez que entraban ahí, y un trono para Stefan, o al menos eso parecía aquel asiento de madera alto e imponente.

Esta era la descripción general que daban las seis, pero al final, todas discrepaban en cuanto a ciertos detalles. Cada una la veía de manera distinta.

Sofía decía que lo único que le molestaba era la presencia del maniático.

Alma coincidía con esta, aunque por razones diferentes, pues alegaba que cada vez que estaba ahí el olor a pizza era muy fuerte, y que este muchacho se ponía a comer manjares delante de ella, y que siempre la llevaba cuando había pasado 24 horas sin darle comida.
Aunque las demás siempre compartían su cena con Alma el día que Stefan no le daba nada, para ella no era suficiente.

Flores Marchitas de un Psicópata © [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora