Capítulo 8

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—Irenia, levántate, te voy a llevar a la peluquería –dijo Stefan con una sonrisa lobuna.

—No te atrevas, por favor no, hazme lo que quieras, pero eso no –respondió asustada y sus ojos comenzaron a humedecerse.

Stefan abrió la jaula, y la chica se quedó en un rincón de esta sin moverse, entonces la agarró del cabello y la arrastró hacia afuera. Irenia le suplicaba que la dejara en paz, pero este la sacó del cuarto de jaulas y dejó a las otras con una intriga muy grande.

¿Qué pasaría con esta chica?

—Ojalá cuando me torture a mí me haga lo mismo, que me corte el pelo no me va a molestar en lo absoluto –dijo Elena.

—No entiendo que está pasando, a mí a veces no me trae comida, a Némesis la maltrata, a Britney la hace hablar, en fin, de una forma u otra, a todas nos hace algo que nos provoca sufrimiento, ¿pero un corte de cabello?, no lo entiendo, ¿por qué Irenia lloraba tanto por algo tan simple como eso? –dijo Alma muy confundida.

—Creo que lo que hace es torturarnos con cosas que pueden gustarnos o disgustarnos mucho a cada una, en el caso de Alma, no le da comida porque es gordita, así que le gusta comer y… -dijo Rebeca

Alma la interrumpió…

— ¿De que estas hablando? ¿Crees que estoy así porque como mucho?  –le dijo con el ceño fruncido —Tu no deberías juzgar tan a ligera, no sabes nada de mí.

— ¿Quieres contarnos que es entonces lo que pasa? –susurró Martina mientras la miraba intrigada.

Alma bajó su cabeza y empezó a contar su historia.

—Cuando mi hermano cumplió apenas doce años… poseía un trastorno alimenticio, sufría de anorexia, esto comenzó cuando a los diez se burlaban de él en la escuela. Es cierto que su peso corporal no era el adecuado, tenía varios kilos de más; pero eso no le daba el derecho a nadie de humillarlo y hacerlo sentir mal.

>>Mis padres y yo no sabíamos nada, pero si nos dimos cuenta de que estaba dejando de comer. Yo muchas veces lo vi en el baño vomitando la comida, me decía que no se sentía bien, pero fue muy raro cuando a los pocos meses bajó de paso exageradamente rápido. Nadie notó esto extraño, simplemente nos pareció normal que quisiera recuperar el peso de un niño de su edad. Pero después apreciamos otros cambios como baja autoestima, seguía dietas muy estrictas, se pesaba casi a diario, y una vez lo vi en su cuarto mirándose en el espejo y llorando; cuando le pregunté que le ocurría me dijo que estaba demasiado gordo, que ya no aguantaba estar así, que quería morir.

>> Dos meses después decidí acompañarlo a buscar ayuda, luego de varias sesiones con psicólogos y más tarde con psiquiatras, recibió el diagnostico de anorexia nerviosa.

>> Tratamos de ayudarlo, pero al parecer ya era muy tarde. Un día llegué a casa y lo encontré tirado en el suelo, estaba pálido, pensé que se había desmayado, lo cargué, no pesaba casi nada para ese entonces, y cuando lo llevé al hospital ya no había nada que hacer…

>>El médico me explicó que estaba muy débil. A las pocas horas de estar ahí presentó un paro cardiaco, trataron de reanimarlo, pero no hubo una respuesta positiva. Hicieron todo lo posible, pero treinta minutos después, lo declararon fallecido.

>> Mis padres y yo estábamos inconsolables, le explicamos al médico que él tenía anorexia nerviosa de tipo restrictivo, y este nos dijo que su muerte había sido debido a este trastorno psicológico. Debió haber pasado varios días sin comer, y estaba demasiado débil.  Lo que más me dolía era el hecho de que… no fue un suicidio, simplemente quería adelgazar un poco más. 

—Lo siento muchísimo, perdóname, no pensé que habías pasado por algo tan terrible –le dijo Rebeca.

—Después de su muerte tuve un trauma muy fuerte, pensaba que yo también podría morir de hambre y debilidad, por eso comía mucho, además, tengo hipotiroidismo, o niveles bajos de la hormona tiroidea, una de las consecuencias de esto es el aumento de peso.

>>Nunca sufrí ninguna burla por mi cuerpo, pero tampoco me sentía muy cómoda con él, por eso comencé a hacer dietas y ejercicios físicos y cada vez que comía algo me daba mucha culpa, porque iba a engordar. Al tiempo fui diagnosticada con bulimia, este trastorno alimenticio hace que te sientas culpable después de comer, se parecía mucho a lo de mi hermano, aunque estas condiciones son diferentes.

>>Decidí estudiar psicología para ayudar a personas como Erick, ese era su nombre, y evitar que otros jóvenes murieran, muchos con su condición se suicidan. Aunque ese no fue el caso de mi hermano, él también murió, la anorexia y la bulimia matan, y muchas personas no lo saben.

—Pero entonces Stefan deja de darte comida porque sabe que tienes miedo de morir de hambre, ¿es eso verdad? –preguntó Ariana. 

—Puede que sí, no quiero que me pasé lo mismo que a Erick. Aunque después sienta culpa por tanto comer.

— ¿Alma, por eso el día que te trajo me dijiste que estabas en el cementerio? –preguntó Sofía.

—Sí, ese día había ido a visitar la tumba de Erick.

En ese instante la puerta se abrió, y entró Irenia con el pelo muy corto, por encima de los hombros. Se echó en el piso y lloraba con rabia. Stefan la agarró por el brazo y la condujo hacia el interior de su jaula.

— ¿Qué pasa?, es cierto que tu pelo estaba hermoso y muy largo, pero no entiendo porque sufres tanto porque te lo haya cortado. –dijo Rita intrigada.

—Jamás lo entenderían. La vida de mi abuelo dependía de eso –respondió.

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Notita: Ofrezco una disculpa a los que se leyeron este capítulo antes, no se qué pasó, pero salía cortado.
Ahora si esta todo bien jjj
Gracias por la paciencia..

Deja tu voto en este capítulo eso me ayuda mucho.

Te quiero 🥰

Flores Marchitas de un Psicópata © [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora