Capítulo 5 "Caballo negro"

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Inmóvil, observando su perfecta piel, sus rasgos de príncipe, así estoy, frente a un completo desconocido que me ha estado siguiendo. Quizás está desquiciado, con esa ropa de hace unos años y soltando por la boca infinitas locuras no lo dudo. Me siento extraña con su presencia, pero una enorme curiosidad me mantiene atada a él.

–Dime, Gris–se rasca el cuello y avanza un poco–¿No quieres que tu vida cambie?

–Escucha, no sé exactamente a qué te refieres–tartamudeo cada vez que da un paso–No necesito cambiar nada, estoy perfecta.

–No lo creo–a este punto solo medio metro nos separa, se inclina un poco hacia adelante y me estremezco–Por eso permites que tu hermana mande a su novio a propósito a grabarte, ¿no?

–¿Cómo?

–Así como lo escuchas, yo sé todo lo que pasa y te puedo facilitar información a cambio de algo.

–No necesito tu estúpida información, lo que quiero ahora mismo es hablar con mi hermana y comprobar lo que me dices–y así salgo corriendo para el cuarto y dejo al chico allí.

Al cruzar la puerta casi me caigo al suelo, el acosador que antes estaba en el baño está ahora recostado en el pasillo ¿me estoy volviendo loca? Corro aún más rápido, desesperada. Entro en la habitación y me encierro. Estoy dando unos pasos hacia atrás para alejarme de la entrada y un ruido hace que salte en el lugar.

¡Ay no! ¡La lámpara de rosas de Amor! ¡Su favorita!

Mis padres se la dieron como regalo en su cumpleaños diecisiete, es lujosa y bastante cara. Recuerdo que pedí un disco firmado por Miss Caffeina, simple, sencillo y muchísimo más fácil de comprar. Ahora qué voy hacer, está en pedazos en el suelo. Aunque para mí es una estupidez, para ella no. Gris, date por muerta, mi conciencia habla.

–¡Abre la puerta ya!–sí, estoy muerta, porque esos son gritos de mi hermana.

Sin muchas opciones la dejo entrar. El mal carácter de mi hermana es inconfundible, pero debo decir que su expresión ahora, sobrepasa cualquier enfado, tiene la mirada del demonio. Sin embargo reacciona demasiado tranquila. Se endereza, cruza los brazos y para mi sorpresa me dice:

–Supongo que esa es tu venganza por el vídeo.

–¿Qué?–me acerco un poco–¿De verdad fuiste tú?

–Ja ja ja, quién más entonces, ya me compraré una lámpara nueva, tú deberías comprar algo también–me señala–una cara o quizás una vida.

–¡Largo!–grito–¡Sal de aquí!

–Hermanita, lo siento mucho, pero este también es mi cuarto.

¿Alguna vez te rompieron el corazón? Hoy puedo sentirlo, ya sé a lo que se refieren los grandes escritores, el dolor ahora mismo, me ahoga. Comienzo a entender por qué a los niños no los dejan ver más allá de los finales felices, y es que después siempre viene lo peor, eso nadie lo quiere contar. Ninguno quiere convertirse en un escritor oscuro. Estoy en shock hace unos tres minutos, jamás imaginé que una persona desprendiera tanta maldad.

–¿Amor, sabes qué?–rompo el silencio casi sin fuerzas.

–Sorpréndeme–sonríe mientras observa la pantalla de se celular.

–Te odio, como a nada o nadie en este mundo, eres lo peor que me ha pasado en la vida.

Su sonrisa cambia por un momento, ahora toda ella se convierte en seriedad, pero es modificada otra vez. Comienza a reír como loca. Se agarra un poco el pelo, mientras yo estoy allí, sin entender nada. No puedo descifrarla.

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⏰ Última actualización: Jan 05, 2022 ⏰

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