第9章

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POV: ____

El Castillo Infinito no tenía sentido.
Los pasillos flotaban, las paredes cambiaban, el techo desaparecía y reaparecía como si el espacio obedeciera una lógica retorcida. El aire era espeso, contaminado con la presencia de algo antiguo y podrido. Algo que había existido mucho antes de que cualquiera de nosotros naciera. Algo que nunca debió seguir con vida.

Kibutsuji Muzan.

—¡No te separes! —gritó Giyuu. Habíamos sido separados anteriormente y terminé quedando con él, su espada en alto, los ojos más afilados que nunca. Pero en realidad, ya no era aquella niña temblorosa que había entrado al monte Fujikasane con miedo a perderlo todo. Ahora era una cazadora. Y entendía lo que debía hacerse.

El suelo colapsó bajo mis pies y caí... directo a la boca del infierno.

La pelea no fue una batalla. Era una guerra de segundos. De alientos. De decisiones que costaban la vida. Había demonios por todas partes, arrastrándose desde las grietas, deformes, hambrientos, desesperados. Pero lo más aterrador era su rey. Allí estaba él, en el centro de la nada, inmóvil como una sombra que lo abarca todo.

Muzan. Al principio no movía un solo dedo. Sus ojos eran como pozos sin fondo. Y su voz... un susurro que se filtraba en los huesos.

Los Pilares caían uno por uno, algunos gritando, otros en silencio. El castillo se sacudía como si se estuviera desmoronando desde adentro. La muerte nos rodeaba, pero también la esperanza. Porque si él moría, todo terminaba.

Luché junto a Mitsuri, con Inosuke a su lado gritando incoherencias, con Zenitsu temblando pero avanzando, con Tanjiro liderando como si el sol ardiera dentro de su pecho. Mi espada brillaba bajo la luz enfermiza del castillo. Cada corte era una promesa. Cada paso, un recuerdo. "Aguanta un poco más", pensaba. "Solo un poco más."

Pero el cuerpo empezaba a ceder. La sangre goteaba de mi costado. La respiración era irregular. La vista se nublaba. Sabía que no saldría de allí.

Entonces lo sentí.

Muzan giró. Y su mirada cayó sobre mí. Una centésima de segundo. Un instante. Pero bastó.

El golpe me lanzó contra un muro flotante. Sentí cómo algo dentro de mí se rompía. Costillas, tal vez. O quizá algo más esencial.

Caí al suelo, jadeando, la espada temblando en mi mano. Y ahí, mientras el mundo se quemaba alrededor, recordé.

Sabito: su risa, su voz, la forma en que me tomó la mano la primera vez, las estrellas. "Cuando muera, prométeme que vas a mirar el cielo por los dos." Pero no iba a poder. No esta vez.

Tanjiro corrió hacia mí con los ojos abiertos como si se le partiera el alma.

—¡No! ¡NO! —gritó, y en su voz cabía toda la rabia del mundo.

Intenté hablar, pero ya no podía. Mi cuerpo no respondía. Solo mi mente seguía luchando.

—Cuida de Giyuu —sonreí—. Lo estamos logrando.

Mis ojos se estaban cerrando y no me pude despedir de mi pequeño hermano...

Mis ojos se estaban cerrando y no me pude despedir de mi pequeño hermano

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POV: CHOKO

Cuando Giyuu llegó, ella ya no respiraba. Se arrodilló junto a su cuerpo. Silencioso. Imposible de leer. Pero su mano temblaba cuando la sostuvo. Cuando cerró sus ojos por última vez.

—Gracias —murmuró. Y fue todo lo que pudo decir.

Esa noche, el castillo se derrumbó. Muzan fue derrotado. Y el cielo... el cielo finalmente volvió a aparecer.

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𝒟ℯ𝓈𝓉𝒾𝓃𝓎 [𝖲𝖺𝖻𝗂𝗍𝗈 𝖷 𝖫𝖾𝖼𝗍𝗈𝗋𝖺]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora