Capítulo 12 "Conquista ¿el fin de Suna?"

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Narración general

Kakashi, seguido de los demás soldados avanzaban sigilosos con el abrigo de la noche. 

En poco tiempo llegaron a la entrada principal de Suna, dónde de manera rápida comenzaron a asesinar a los pocos soldados de Suna que estaban en el lugar, se encontraban dormidos por lo que no fue muy difícil matarlos.

Les clavaban sus espadas y terminaban con sus vidas.

Algunos de ellos subieron a la muralla acabando con el guardia y tomando el control de dicha parte.

La mayoría de soldados fueron a cargar el pesado tronco que funcionaba como seguro de la puerta, retirándolo.

Kakashi con una antorcha hizo una señal a uno de los soldados sobre la muralla.

Este mismo hizo una señal, moviendo su antorcha de un lado a otro.

A una distancia prudente de la ciudad todo el ejército de Danzo comenzó a avanzar con dirección a la entrada de la ciudad.

Las puertas poco a poco comenzaron a abrirse y desde fuera, dónde todo estaba oscuro, se podía ver un ligero resplandor naranja de dentro, producto de la iluminación producida por el fuego.

En pocos segundos la entrada de Suna estaba atascada de soldados que finalmente habían ingresado a la ciudad de Suna.

Avanzaron hasta llegar a los templos de los dioses, dónde algunos guardias los vieron, aunque ya era demasiado tarde.

Parecía un ejército de hormigas enemigas entrando al hormiguero de sus rivales.

La masacre no se hizo esperar, los soldados de Konoha empezaron a perseguir a soldados y civiles por igual, matando a todo aquel que se cruzaba por su camino. Algunos otros usaban sus antorchas para incendiar cualquier cosa que podían. 

Los gritos de los civiles que corrían en cualquier dirección tratando de salvarse no se hicieron esperar.

Uno a uno eran asesinados de diferentes maneras, quemados, apuñalados por las espadas o lanzas de los soldados, golpeados con martillos, e incluso algunos más creativos amarraban cuerdas y los colgaban de segundos o terceros pisos.

Las escenas eran tal vez lo más crudo que se podía ver en una guerra, personas siendo golpeadas hasta la muerte con martillos.

O grupos de dos o más soldados con mujeres que les parecían hermosas, aquéllas mujeres gritaban desesperadas por ayuda, más ya nadie podía hacer nada.

Otros más trataban de entrar a los templos que apenas y estaban defendidos, robando oro y toda clase de tesoros, además destruyendo estatuas y todo lo que no consideraban valioso, por último estaban aquéllos soldados que no iban por otra cosa más que su gusto por matar, su sed de sangre se notaba, ya que mataban de forma cruel e indiscriminada.

En medio de todo ese caos Itachi seguía avanzando, no conocía la ciudad, pero el castillo era enorme y corría para llegar a el.

Para este punto, la parte baja de la ciudad y los templos ya habían sido tomados por el enemigo, los soldados avanzaban imparables a la zona media y alta de la ciudad, para finalmente entrar al castillo, el cuál se mantenía sereno apesar del caos.

En la plaza de los templos, Danzo estaba de pie junto a lo que quedaba de la estatua del Shukaku, que también estaba en llamas, contemplando la ciudad ardiendo y las calles llenas de cadáveres.

—Ya es mía, Suna finalmente es mía, quemen lo todo, que arda, ¡Que arda Suna!— Danzo era el más feliz, en medio de los gritos de dolor de los habitantes del último reino que le faltaba para ser el amo de todo.

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