Capítulo 2 "Un fallido intento de paz"

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Narración general

Amegakure

En el palacio del rey había una gran fiesta, un banquete con todo tipo de comida y diferentes tipos de vino para el gusto de los invitados.

En la mesa, cómo los invitados de honor. El príncipe Firem y el príncipe Shikamaru disfrutaban del banquete y la convivencia de su anfitrión.

El rey Hanzo quién se encontraba cansado de tantas guerras invitó a los príncipes en representación de Suna. Para de ese modo establecer un trato de palabra de paz.

La gente de Suna no deseaba más guerra y la gente de Amegakure tampoco lo hacía.

—Quiero proponer un brindis, para que de ahora en adelante tiempos prósperos y de paz acompañen a ambas naciones— dijo Hanzo levantando su copa.

Los dos príncipes lo hicieron igual de modo que brindaron todos los presentes.

—Nos complace saber que vendrán finalmente tiempos de paz— Firem bebió el contenido de su copa al igual que Shikamaru.

Para cualquiera que lo viera, se podría pensar que no era más que una fiesta de la realeza. Sin embargo el resultado de dicha comida definiría el futuro para ambas naciones e incluso más.

En un momento de la cena Shikamaru se retiró de la mesa y desapareció en el amplió castillo del rey Hanzo.

Firem alcanzó a verlo subir unas escaleras, sintió un mal presentimiento, pero trató de no darle mucha importancia.

En poco rato el rey de Amegakure Hanzo ya se encontraba borracho.

—Es un verdadero gusto tenerlos de invitados, ya que en el pasado Amegakure y Suna se vieron envueltas en varias guerras. Y muy feroces— decía Hanzo ya más alegre por el efecto del alcohol.

—Sin embargo espero que después de hoy no tengamos que entrar en una guerra nuevamente— dijo Firem quién se había controlado y por ende no estaba borracho.

—Así será príncipe Firem, así será— dijo Hanzo.

............

Shikamaru había llegado a la alcoba real, al entrar cerro la puerta con candado.

En la misma se encontraba la reina de Amegakure. Sabaku No Temari, y esposa de Hanzo.

La reina peinaba sus dorados cabellos rubios, con una gran delicadeza que parecía casi algo hipnótico.

La reina Temari vió al príncipe Shikamaru por el espejo, pero no hizo nada, únicamente siguió a lo suyo.

Shikamaru se acercó a ella y en arrebato de pasión comenzó a besar su cuello, la rubia no hizo nada, al contrario, le siguió el juego al príncipe de Suna.

En menos de un segundo ambos se besaban con pasión e inclusive con desesperación.

La hábil lengua de Shikamaru exploraba el interior de la boca de Temari, mientras que sus traviesas manos recorrían cada rincón del cuerpo de la rubia.

Temari por supuesto que no se quedaba atrás, trataba de disfrutar al máximo su encuentro con el príncipe de Suna.

............

Shikamaru y Temari estaban ambos recostados, completamente desnudos y apenas cubiertos por las delgadas sabanas de finas sedas.

Ninguno decía nada, ambos estaban juntos pero en silencio. Cómo si no quisieran que ese momento terminase jamás.

—Supongo que este es el adiós— dijo Temari parándose de la cama para vestirse.

Shikamaru la miró con algo de tristeza, estos tres días habían sido los mejores de toda su vida.

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