Capítulo 7

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Narra: Ana.

–¿Pero que es lo que dices?. ¿Estás concientes de todo el esfuerzo que he dedicado en esto?–no podía creer que me estuviera asiendo esto.

Había dedicado muchos años de mi vida. En perfeccionar este plan, solo puedes derrotar aún perfeccionista. Usando sus mismas técnica de perfección.

–Estuvo con tigo durante todo ese tiempo. Así que no me mires como si fuera un moustro o algo parecido, Ana. Se que estas personas te hicieron mucho daño. Pero no fue toda su familia. ¿Estás concientes que si lo destruyes a el?. Estarías destruyendo al resto de su familia, eso es un hecho.

–¿Y tú crees que no lo se?–le digo enojada y cruzada de brazos.

–¿Y por que no detenernos?.

El se acerca a mi.

–Aun hay tiempo para detener todo esto.

–¿Acaso has perdido la cabeza?. Ya he dado demasiado como para retroceder un paso asia atrás.

–Te conozco. Esta no eres tú, no eres la clase de mujer que destruye y causa dolor.

–Con ellos es diferente. Esos infelices destruyeron mi vida por completo, escúchame bien Joshua. No me detendré hasta verlos destruidos, hasta verlos arrastrarse a mis pies. Ellos me derrotaron una vez, me hicieron caer. Ahora es su turno de caer. Pero yo sí me aseguraré de que no puedan ponerse de pie.

Narra: Reina.

*Flash*

5 meses atrás.

–¿Y no te puedes quedar?. Yo les puedo preguntar a mis padres si te puedes quedar en casa, de seguro dirán que si. Ya lo veras.

–No quiero molestar. Además, solo serán por unas cuantas semanas. Es como una especie de vacaciones, unos días y luego vuelvo. ¿No pensarás que me quedaré viviendo allá?. ¿O si?.

*Flash*

Crei saber lo que sucederia. Confíe en mis instintos y solo me engañe a mi misma. Nunca volvería a casa, y eso me ponía tan triste.

Tan imponente, mi madre se aseguró que me llevarán al nuevo instituto. Fuy segura y optimista, con el ánimo arriba y confiada de que todo saldría bien. Que aria nuevos amigos y que este lugar se convertiría en mi nuevo hogar, pero al llegar. Solo resivi insultos y empujones, al parecer no le gustan las extranjeras. No lo se, son demasiado crueles en este lugar. Así que me encuentro sola, sentaba en un banco en el parque.

Queria regresar a casa. Con mis viejos amigos y mis mejores recuerdos, esto era demasiado duro para mi.

Básicamente me había alejado del lugar que amo. Italia es mi vida, hay están todos los recuerdos de mi infancia y todos mis amigos. Me frustra está situación, detesto estar en este lugar. Aborrezco tener que vivir aqui. Y odio que mis padres no me allan dicho la verdad con respecto a que nos miraríamos aquí.

Narra: Jesse.

No lo podía creer. Era ella, una vez más la vida me topaba con ella.

–Hola–mi sonrisa se elimino al ver su mirada llena de tristeza.

No sabía prácticamente nada de ella. No sabía de qué familia provenía o cuál era su estatus social, no sabía si era una genio o una delincuente. Pero había algo en ella que me trasmitía tanta seguridad, la chica tenia algo especial.

No les puedo explicar lo que me hace sentir cuando me encuentro a su lado. No me mal entiendan, esto no se trata de atracción.

Es algo más de sentimientos y nuevas sensaciones. Que nunca había sentido antes.

–Hola–ella limpia sus lágrimas con la manga de su suéter.

Yo me siento a su lado y la miro con ternura.

–Veo que no tuviste un buen día–le digo con una diminuta sonrisa con los labios cerrado.

Estar a su lado me asia olvidarme de todos mis problemas. Me traía una paz extraordinaria, y ciertamente. Agradezco mucho volver a verla.

–Ni te lo imaginas.

–¿Quieres contarmelo?.

–No me gusta este lugar. Son tan crueles y superficiales.

–Es un don–ella me observa con atención.

Yo suelto una pequeña risita y la miro a los ojos.

–El mundo no es malo. Los seres humanos que vivimos en el, si. Creemos saberlo todo, y humillamos a el más débil. ¿Adónde está escrito que el más fuerte es humillado?.

Se quedó en silencio por un par de segundos.

–¿Significa que estoy muerta?–su triste mirada me conmovió el corazón.

–Haber Reina. Vivimos en una sociedad, que aunque seas débil. Puedes aparentar ser fuerte, y el que es fuerte. Puede simplemente parecer débil. Que el estatus se volvió más valioso que los sentimientos y la personalidad. Si, ya lo sé. Es algo asqueroso, pero es así como decidieron comportarse las mayorías de las personas. Nosotros solo debemos adaptarnos un poco a ellos, y demostrarles que aunque parezcan débil. Eres muy fuerte por dentro–deseaba verla sonreír.

No me gustaba verla triste.

–Asi que lo único que te puedo decir. Es que no te dejes pisotear de nadie, no importa que estatus tenga. O qué tan poderosos sean sus padres, tu vales igual. O más que ellos.

–Es que son demasiados crueles.

–Un buen amigo me dijo. No importa si eres una mierda de persona, o si eres el mejor ejemplo posible. Las personas siempre hablarán y creerán lo que ellos desean, así que es muy simple. Se buena con las personas que son buenas con tigo. Y con las personas que son una mierda con tigo, tu se igual. No peor, o menos malo que ellos. Y quien desee destruirte, destrúyalo tu primero.

–Es que no puedo.

Ella agacha su cabeza. Yo alzó su rostro y la obligó a que me mire a los ojos.

–Si puedes.

No me consideraba un hombre indicado para dar ánimos. Pero en ella puedo ver, algo que nunca antes había visto en nadie.

Si, tenerla a mi lado me recuerda un poco a Ana. Y eso sí que duele, su regreso fue inesperado.

Pero la verdad es que ya está aquí. Esta en busca de destruir mi vida entera, y es muy simple.

Es ella. O algo yo.

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