Cielito de septiembre

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Eras mi arcoíris más gris
y la tormenta que
más calma me daba.

Llovías colores
y eras el cielo nocturno nublado
que me regalaba un espectáculo
de luminosos astros.

Eras la nube densa pero que
por el aire fácil se dejaba llevar,
y me encantaba admirar. 

Como tornado
destrozabas todo lugar
por donde pasabas,
pero a mí me protegías
en el mejor rincón que poseías,
ahí donde escondías
un deslumbrante sol que, a la vez,
no controlabas y también
me quemaba.

Eras dos temporadas,
todo florecía y todo se secaba.

Con todo y eso, eras mi cielo favorito.

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