Guardarropa desbordándose,
disfraces, máscaras, adornos
incontables, lustrosos diamantes.
Los más viejos y desgastados
van en el fondo.
Todos de finos nombres conocidos
que embelesan oídos.
El que más se repite: condescendencia.
Seguido por uno que
no encanta
pero a muchos agrada:
"estoy bien",
a este se le encuentra,
a menudo, en máscaras decoradas
con perlas y vívidos colores.
Atuendos que,
llevan marcado un "sí a todo",
van de pies a cabeza;
si a menudo como segundas pieles se usan,
lastiman, escuecen.
Si no te deshaces de ellos
por completo
aunque prometas no usarlos ya,
se guardan
en una maleta invisible
colgada en la espalda.
Creo es mágica,
si necesitas uno específico
solo lo sacas de su escondite.
Para cada persona nueva
aparece otro,
hasta que llegas a pensar
¿Qué más da uno más?
Si no te deshaces de ellos
te llegas a sentir como perchero.
Si no los tiras a un basurero
te harán perder tu identidad.
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Palabras Que Nunca Dije
PoésieEsto que leerás es, únicamente, toda una serie de PALABRAS QUE NUNCA DIJE...
