LIBRO I DE LA TRILOGÍA «CADENAS»
El padre de Willow está enfermo de cáncer y necesita dinero para la operación. Desde pequeña le enseñaron que la familia es una de las cosas más importantes que existen y es por eso que ayudadarlos en uno de los mome...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Alexey
Entro a paso seguro sin mostrar lo tenso que me tiene esta situación.
En ningún momento de mi vida me he enfrentado a un padre que quiera hablar seriamente con respecto a la relación que tengo con su hija. Una vez Donato me citó a un restaurante para hablar de Gianna y en vez de decirme que la cuide; me advirtió de los problemas mentales que tiene su hija y que cuando nos casemos estaba en todo mi derecho de meterla a un sanatorio.
Pero con el padre de Willow esto no pinta lo mismo.
Dudo que me deje dominar a su hija para hacer con ella lo que quiera. Si bien es cierto que aún no lo conozco, sin embargo, por lo que se de las increíbles investigaciones que hace Ugo, el señor Jones es todo menos un caza fortunas como lo es Donato.
Moría porque me casara con su hija para hacerse un nombre frente a la mafia y cantar victoria.
Creía que parte de la riqueza Volkov pasaría a sus manos. Cuando equivocado estaba el viejo. No sabía que haría que su hija firme un acuerdo para que no se quede con nada que tenga mi apellido cuando yo falte.
Sergey y Mijaíl me hicieron prometer que lo haría.
Además de que estaría obligada a volver con su familia y ya no hacer parte de la Bratva. Dicen que la única zorra loca que aceptan es a mi madre y es porque ha mostrado que aguantaría una bala por cualquiera de la organización.
Gianna saldría corriendo sin pensarlo dos veces.
-Buenos días-le digo a la recepcionista por cortesía escuchándome lo más encantador posible.
La chica ni siquiera se molesta en levantar la mirada, explota un chicle y sigue usando su teléfono.
-Buenos días, ¿qué quiere?-pregunta aburrida. Su tono no me agrada para nada, más, sin embargo, no me molesto en mostrarle ni un ápice de toda la molestia que me ha ocasionado.
Aprieto la mandíbula y aunque aún no me mira le dedico una sonrisa.
-Tengo una cita con el señor Jones...
-Ok, ya veré que puedo hacer-me interrumpe y levanta el teléfono alámbrico para hablar no sé con quién-Hay un señor que quiere entrar a la habitación de Maicol Jones, sí, déjame y le pregunto el nombre. ¿Cuál es su...-sus palabras se cortan cuando me mira a la cara y comienza a tararear y a abrir la boca como un pez fuera del agua?
Frunzo el ceño y ladeo la cabeza.
-¿Pasa algo?
Sé que soy muy atractivo, pero nunca nadie se hubiese quedado sin palabras al verme.
He mostrado mi riqueza, mi altura y mi belleza y aun así las mujeres siempre encuentran algo que decirme por más estúpido que pueda ser. Es por eso que me alegra que ella se quede tartamuda.