LIBRO I DE LA TRILOGÍA «CADENAS»
El padre de Willow está enfermo de cáncer y necesita dinero para la operación. Desde pequeña le enseñaron que la familia es una de las cosas más importantes que existen y es por eso que ayudadarlos en uno de los mome...
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Willow
Donato tira la silla por el aire y se pasa una mano por el cabello desesperado y es muy gratificante verlo hacia cabe decir.
-¡¿Cómo?! ¡¿Cómo nos encontró si te pago miles de dólares para que seas el mejor y ese imbécil no entre ni siquiera a Italia?!
Después de largos días de sufrimiento siento como si me hubieran inyectado un millón de adrenalina. Quiero llorar y que el me abrace para decirle todo lo que me han hecho al igual que a mi padre y que dure toda la noche y si es posible mucho más acariciándome el cabello y diciéndome que todo estará bien. Que me cuidara mejor y que nadie se acercara para hacernos daño a bebe y a mí nunca más.
Lo añoro con todo mi ser aun cuando se que debo tomar una decisión drástica si salimos de aquí con vida.
-¡Y tú! -me señala y viene rabioso hacia mi sacudiéndome de los hombros-Quita esa cara de estúpida que, si tu maridito y yo no llegamos a un acuerdo hoy, tú y tu feto se irán a la mierda porque los matare frente a sus ojos sin piedad.
Miro asustada a la nada cuando los tiros, las llantas de autos y las aspas de un helicóptero comienzan a sonar alarmándonos a todos.
El demente de Donato saca un pequeño aparato de su bolsillo y lo presiona haciendo que las cadenas de mis pies cedan y abro los ojos sorprendida porque de ese maldito objeto tan pequeño era que dependía mi libertad. Me toma fuertemente del brazo arrastrándome a donde supongo es la salida. No me equivoco. Salimos encontrándonos con la oscuridad de la noche y un bosque que con solo ver los árboles frondosos moverme siento que me dará una taquicardia.
Muchos autos vienen hacia acá y cierro los ojos ante las farolas que se van prendiendo una a una. Donato se desespera y comienza a gritarle a sus hombres dándole órdenes a diestra y siniestra y me arrastra a las profundidades del bosque. Estoy débil, destruida fisca y mentalmente y estoy segurísima de que no sobreviviré allí dentro si de este loco se trata.
Las piedras me lastiman los pies descalzos y las ramas me rasguñan las piernas, su desesperación por huir de lo inevitable es más que evidente y eso me da esperanza porque mientras siga así se equivocara y bebé y yo podremos estar a salvo de una vez por todas.
El tiroteo no cesa y cade vez está más cerca de nosotros. Donato me lleva corriendo sin rumbo y si hay algo que odio más que estar encerrada en ese almacén, es estar perdida en un bosque con este demente.
-¡Camina, perra! -me jalonea y me veo obligada a correr con él.
Ahora podría estar en casa.
Disfrutando de una película, palomitas y refresco. La buena compañía de mi mejor amiga y una noche en velas sin que me importe estar al otro día con las tremendas ojeras que de seguro tendré. Podríamos estar riéndonos de nuestros chistes malos y sacando deducciones de lo que está pasando y pasara en la película. Regañándonos por dañarnos el final y cuando acabe acostándonos en el piso del balcón para ver las estrellas y comenzar a hablar de chicos.