LIBRO I DE LA TRILOGÍA «CADENAS»
El padre de Willow está enfermo de cáncer y necesita dinero para la operación. Desde pequeña le enseñaron que la familia es una de las cosas más importantes que existen y es por eso que ayudadarlos en uno de los mome...
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Willow
Me acaricio la nuca y con pesadez cojo la llamada.
-Mamá, ¿Qué tal va todo? -pregunto con entusiasmo y esfuerzo mi voz a escucharse optimista a pesar de saber para que me está llamando.
-Cariño, me entristece mucho darte esta noticia, pero el cáncer de tu padre avanza con rapidez y el dinero de los medicamentos y terapia se acaban-se quiebra en la última palabra.
Me tapo la boca antes de dejar que el sollozo que maltrata mi garganta escape.
-Yo... haré... lo posible por hacer llegar el dinero antes del fin de semana. Lo prometo, no te preocupes-seco las lágrimas que ruedan por mis mejillas.
-Gracias, mi amor. No me gusta que el motivo de esta llamada sea para eso, pero es una necesidad que no podemos cubrir por más que queramos. Tu padre estaba reacio a que te llamara, sin embargo, no pude contener la intranquilidad que me carcome y terminé llamándote.
Hace cuatro años que vine a vivir a New York con mi mejor amiga en busca de crecer. Me era fundamental conocer y ser feliz en la ciudad de la que todos tanto hablaban. La felicidad fue apagada hace tres meses cuando le diagnosticaron cáncer a mi padre. Al principio teníamos esperanzas de que podía ser operado, sin embargo, comenzó a mermar cuando nos dimos cuenta de que el costo era tan grande que me vi en la obligación de tener dos trabajos para mandar dinero para las terapias y la operación. Aun así, no he podido alcanzar el estimado que me fue dicho y no sé cómo diablos conseguiré el dinero, sólo sé que lo haré de una u otra forma.
-Te dije que lo hicieras, no tienes que disculparte-me muerdo la mejilla interna sintiéndome asxficiada-Tengo que cerrar la llamada. Hablamos luego, te amo.
Corto la llamada antes de que responda. Luego de respirar tres veces y atraer positivismo a mi mente continúo haciendo mi trabajo.
-¡Amiga! -brinco espantada al escuchar la repentina voz de Morgan y dejo las cajas que estaba organizando en el suelo.
-Loca-regaño-Casi me matas de un susto.
Ríe burlona.
-No es para tanto-mira a todos lados cautelosa, como si alguien la pudiera estar escuchando-Han llegado los hombres más hermosos que hayas visto en tu vida, pero tienes que verlos, están mejor que el chocolate.
Hago una mueca de disgusto por lo último sabiendo que se burla de mi gusto excesivo por ellos.
-No lo creo, y ya deja la charlatanería, deberías estar atendiendo a tus hombres hermosos, ¿No?
Niega con la cabeza arrugando los labios.
-Tenía la leve esperanza de que salieras y los atendieses. Así nunca podrás encontrar novio, Will. Deberías aventurarte a conocer a alguien antes de que mueras sola y llena de gatitos feos.