Un regalo de Navidad

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Navidad Derry 1989

Caminé apresurado por las nevadas calles de Derry. Las gafas me impedían poder ver con claridad la calle debido al vaho. Con gorro de lana, guantes, y ataviado con un enorme abrigo llegué a casa de Eds. Ya que me había invitado para pasar la navidad juntos. La verdad es que parecía el muñeco Michelin a punto de cruzar la puerta de la familia Kaspbrak. 

-¡Hola Richie! Justo a tiempo, te iba a llamar por teléfono. Has tardado demasiado. –

Solté un profundo suspiro antes de responder con tono desafiante a mi amigo.

 –imagínate si Han solo no tuviera su famoso Halcón Milenario y tuviera que ir a andando a todas partes.

Seguro que entenderías el peligro que he tenido que pasar para que ningún Moradores de las Arenas acabe dejándome desnudo de pies a cabeza. –

Eddie rodeó los ojos abriendo la puerta para dejarme pasar. Ya a dentro pude sacudirme la nieve de mi abrigo 

–Anda, Han solo, te preparare un chocolate caliente para que entres en calor. –

Luego me quité la bufanda los guantes para guardar estos últimos en los bolsillos de mi abrigo y colgar el primero en la percha de entrada. 

-Eso suena muy bien Eds. ¿Dónde está tu madre? Seguro que sigue con agujetas luego de habérmela follado toda la noche.

Eds, me golpeó el hombro con fuerza porque detestaba que hablara de esa manera tan grosera de su madre.

Pero en el fondo, quien quería pasar la noche era él, solo él. 

–Eres asqueroso Richie. Está dormida, no hagamos ruido. –

Pude escuchar las ronquidos de su madre desde la habitación de lado. Se parecía mucho a una locomotora en marcha.

 -¡Cuidado! Es un terremoto. Tenemos que ponernos a cubierto. No, es los ronquidos de tu madre que se escuchan desde el espacio. Con esos ronquidos es capaz de despertar al payaso come niños–

Eds, le tembló la mano al mencionar a It, luego de no hablar sobre ese tema, para no revivir viejos temores.

–Era una broma. No lo tomes en serio –

Le tembló el labio. No puedo evitar el abrazarlo para que se calmara un poco.

 –Vamos espaguetis, tomemos ese chocolate caliente.

Luego sentados en su cuarto dábamos sorbos a nuestros chocolates humeantes. 

 –Mira, ahora me parezco a mi padre –

Decía mojando los labios para disimular un bigote de chocolate.

 –Soy el señor Richie Tozier –Eds, se rio moviendo la cabeza –Eres un idiota.

Luego atrevidamente pegue mis labios contra los suyos para mancharlos de chocolate.

 –Ah! No seas idiota.

 Se quejó Eds, para relamerse los labios cubiertos de chocolate. 

Te ves adorable, cuando te pones gruñón. –

Él se quedó quieto mirando mi bulto.

 –Otra tienda de campaña- 

Al darme cuenta de mi problema de erección. Algo que me pasa a menudo, no puedo evitarlo, era como una bomba hormonal que explotaba en cualquier momento. 

Enamorado de mi mejor amigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora