Lo que está destinado a ser, será.
Jungkook ha sido ascendido a director universitario y han enviado a alguien que pueda reemplazarlo como maestro, han pasado cinco años exactos desde que le dijo adiós a la única mujer que lo ha hecho sentir algo po...
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Jungkook siempre había tenido el pensamiento de que no viviría mucho y por culpa de Kim y su complejo de Tarzán, trepandose a todos los sitios de la casa para cambiar las bombillas, ese pensamiento sería verídico.
—Kim, maldita sea.
—¡No seas exagerado!— exclamó, cambiando se banquillo al otro— Alguien tiene que cambiar las bombillas.
—¿Y sabes de quién es ese trabajo? Del equipo de mantenimiento de la unidad, no tuyo, así que baja de ahí ya mismo.
Se acercó, cargándola y bajándola pues no obedeció. Todavía no era lunes, pero ella quería empezar con todo desde ya, por eso había pedido a Jungkook que trajera sus cosas de a poco al apartamento, él no objetó pues no era mucha la diferencia teniendo en cuenta que desde que estaban juntos, él siempre estaba allí.
Le dijo a Rosé que se quedara con Taehyung en su hogar en lo que decidía que hacer con el, pues era obvio que se mudaría con Kim a un lugar en condiciones, pensó en una casa.
Jungkook ya estaba planeando todo porque así era él.
—¿Puedes creer que casi todos mis estudiantes aprobaron el exámen final?— le contaba a su novio, muy contenta, se había quedado hasta muy tarde calificando— Me siento contenta.
—Eso es bueno, significa que te entienden a pesar de que dicen que eres un ogro.
—¿Un qué?
—Tengo hambre— cambió el tema— ¿Vamos a desayunar por fuera? Antes de entrar a la universidad.
—Sí quiero... hoy tengo muchas clases.
Chasqueó la lengua.
—Todavía no son suficientes maestros en matemáticas, lo siento. Necesito dos más y todo estará perfecto.
Sonrió viéndola quitarse el hoodie negro que le había regalado hace años, todavía lo conservaba y usaba muy seguido, le encantaba.
—Andando.
—Podemos quedarnos una hora más en cama— sugirió, tomando la cintura de Kim y empujándole con suavidad de regreso a la mencionada.
Ella soltó una carcajada irónica.
—¿Estás siendo flexible con tu tiempo? Qué milagro.
—¡Siempre soy flexible cuando se trata de tiempo para los dos!— le besó— Pasemos un rato más aquí, no le hará daño a nadie, es muy temprano de todas maneras.