VI

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Sus ojos miel estaban fijos en el reloj de la habitación número 8 del cuarto piso, esperando con ansias que el minutero finalmente terminará con los milímetros de distancia del número 6 y pudiera finalmente acabar con su turno de 36 horas para poder prepararse para el cumpleaños número 20 de Harry.

El tiempo había corrido con tanta rapidez que apenas pudo notar cuando cumplió un mes en la madriguera y es que se lo estaba pasando tan bien con esta nueva etapa, con su familia, con su trabajo, Angelina, Nicholas y Cedric con quien se había disculpado más de lo que podía recordar después de lo de Dick.

Volvió a ver el reloj y un suspiro de alivio salió de su boca, su agotador turno había terminado. No la malinterpreten, a ella no le disgustaba las largas jornadas pero había tenido previamente un turno de 48 horas que la había dejado bastante desgastada para este turno, sin embargo creía tener las energías justas para la fiesta de Harry.

Dejó a su paciente con el medimago del siguiente turno y fue en busca de Angelina quien la dejaría ir a su apartamento a darse una ducha y juntas se presentarían en la fiesta, no obstante parecía ser que la morena ya se había ido a casa.

—¿Necesitas algo Abby? —preguntó Cedric cuando vio como abría la puerta de la sala de descanso

—Cedric, oh, es bueno verte —habló Abigail sin despegar su mano del pomo de la puerta— ¿De casualidad has visto a Angie?

—Salió hace un cuarto de hora ¿Por qué?

Abigail abrió los ojos como platos sin dar crédito a sus oídos y apretó el agarre en una de las cintas de compresión de la mochila donde tenía su cambio de ropa— De acuerdo, gracias Cedric

—Espera ¿Puedo ayudarte? —dijo, levantándose del sofá y caminando hacia ella— Termine turno hace una media hora y seguramente también puedo serte de ayuda

—Bueno si quieres prestarme el baño de tu casa —susurró en broma, bajando la cabeza como si lo que estuviera diciendo fuera lo más absurdo del mundo

—¿Eso es lo que necesitas? —Cedric se cruzó de brazos— Nunca imagine que fuera ese tipo de favores que alguna vez haría pero si lo necesitas

El castaño se encogió de hombros sorprendiendo aún más. Su respuesta fue tan inesperada para ella que casi rió pensando que era un chiste, pero Cedric no daba señales de que así fuera— Oh, hablas en serio, juro que tiene una explicación lógica

—Es mejor que me la des en casa

Lo miró y él le ofreció su brazo, sonrió y lo tomó evitando soltar una risa. No pudo evitar pensar en cómo él sin una razón había accedido a la propuesta tan extraña que fue dicha como una broma, sin dudarlo Cedric era la mejor persona que pudo haberse encontrado en ese momento.

Cuando llegaron al lugar se percató de que estaban en una habitación completamente vacía, estaba pintada de un hermoso color bígaro y era un cuarto bien iluminado.

—¿Este es tu dormitorio? —Abigail se giró hacia Cedric que negó con la cabeza— Bueno, ya me parecía raro que no tuvieras cama

Cedric apretó sus labios y levantó sus cejas— El baño está en aquella puerta

Señalo la puerta de enfrente y salió de la habitación dejándola completamente sola, con su mente constantemente pensando en lo que diría Dick si se enterara, en el escándalo que haría pero él nunca se enteraría, por suerte.

Un suspiro cansado salió de sus labios y prefirió apurarse antes de que pensar en Dick le hiciera perder el tiempo. Dejó su mochila sobre el lavabo, se quitó toda su ropa y entro en la ducha donde se dio un rápido baño efectivo que le dio aún más energías para la noche y le dio suficientes ánimos para arreglarse más de lo planeado, claro que la maravillosa magia también se lo facilitaba.

SERENDIPITY | Cedric DiggoryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora