Harry le mandaba fotos a su profesor.
Louis le gustaba esas provocativas fotos de su bebé.
-Daddy, ¿te gustaron mis braguitas?
-No pude observarlas como quise en esa provocativa pose. ¿Puedes tomarte otra con esas braguitas para tu daddy?, bebé.
...
—¿A dónde vamos?, Daddy. —preguntó el menor, moviendo sus piernitas en el asiento de copiloto.
—Vamos a casa, pequeño. —contestó, llevando su mano más cercana a la pierna izquierda de Harry.
El rizado estaba nervioso, y Louis lo sabía. Harry era transparente, todas las emociones que suceden en él, se podían ver a través de sus movimientos.
Como ahora, sus dedos jugaban, sus mejillas rojas, su mirada hacia abajo, no miraba a Louis. Pero, aun así, se atrevió a preguntarle a su Daddy a dónde iban.
Luego de algunos minutos, con Louis tranquilo por tenerlo a su lado, y Harry nervioso, llegaron.
Llegaron a casa de Louis.
Taylor se fue a vivir temporalmente donde su amiga Selena, una castaña, diferente a Taylor. Louis le agradaba la compañía de ella.
Selena era muy graciosa, más baja que Taylor. Sonreía, y no se cansaba, y luego de su ruptura, sonreía más, intentando que el dolor no moleste.
Taylor era más dramática, lloraba y lloraba, y si alguien le recordaba a su amado, lloraba.
—Es muy bonita su casa, daddy. —confesó sonriente.
Harry solo había visitado el hogar de Niall. Él no ingresaba a muchas viviendas, no le gustaba ser visita.
El rizado le encantaba las casas grandes, por esa razón, muchas veces iba a la casa de Niall. Harry no tenía la oportunidad de tenerla, pero no se entristece. Amaba su hogar, era humilde y sencillo.
—Debemos de hablar, Harry. Quiero que conozcas de mí y yo de ti.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Espero les haya gustado!!
Las actualizaciones van a ser lentas, porque estaré escribiendo los episodios que son los importantes de este libro.