capitulo 11

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Cami.

— Tengo hambre. — Le dije a Natalia que era la encargada de cuidarme hoy ya que mi mamá está trabajando y Juli está estudiando.

— Ya sé, solo dame unos minutos y ya te doy de comer.

— Desde hace un buen tiempo me estás diciendo eso.

— Es que me distraje hablando con makis.

— ¿Y dónde está ella?

— Estudiando, sale en cinco minutos, así que en cinco minutos me tengo que ir para recogerla y que me ayude a cuidarte porque si lo hago yo sola entonces voy a enloquecer.

— Juli lo hizo sola y ustedes tienen la misma edad.

— Y la admiro demasiado, porque no sé cómo pudo cuidarte.

— Ella me trató bonito, ¿Tu por qué no lo puedes hacer?

— No te voy a hablar mimado.

— Es que pensaba que podías, como lo haces con makis.

— Hay una gran diferencia entre makis y tú.

— ¿Y aquí por qué se quieren matar? — Pregunto Olga atrás de nosotras.

— ¿Que haces aquí? — Lance.

— ¿Te escapaste del colegio? — Pregunto orgullosamente.

— No, hubo un problema con los baños entonces nos dejaron salir más temprano. — Olga se acercó al refrigerador y saco una botella de agua. — ¿No puedes cuidar a Camila?

— Si puedo. Mira ya le hice la comida. — Me paso el plato.

— Se ve bien. — Comenté.

— Y sabe bien.

— Eso espero.

— Bueno, si necesitas algo me escribes, voy a estar en mi habitación. Bye.

— Eres una pésima niñera. — Expreso Olga.

— Hago lo que puedo.

Las dos se fueron dejándome sola.

— Lo que no saben es que las dos son unas pésimas niñeras. — Hablé para mí.

Minutos pasaron y yo estaba retrociendome el dolor y Olga y Natalia no sabían que hacer.

— Solamente ve por tu novia y trae la mía, ¿Si? — Mire a Natalia, la cual asintió y salió de la casa rápido. — Y Olga tráeme la bolsa de hielo, por favor.

Ella asintió y camino hacia  la cocina, no tardó demasiado, me extendió la bolsa de hielo y yo me la puse.

— ¿Necesitas algo más?

— No, solo siéntate.

Fue cuestión de minutos para que escuchará como abrían la puerta y alguien me besara la frente.

— La tienes mal puesta. — Era Juli quien me acomodo la bolsa de hielo. — Y cuando te duela mucho tienes que tomarte la pastilla que te dieron. — Subió su cabeza. — Hola Olga.

— Hola Juli.

— Bueno Juli, es toda tuya. — Nata se iba a ir pero mi novia la detuvo.

— No por mucho tiempo, hoy tengo que ir a trabajar así que si me voy y su madre aún no ha llegado les voy a dejar escrito lo que tienen que hacer.

— Mierda. — Susurro Nata. — Ya que.

Olga, Natalia y makis subieron y nos dejaron solas.

— ¿Por no tomaste tu pastilla?

Me enamore de la mesera. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora