Cami.
Estaba con los chicos y Martina, en mi habitación haciendo deberes.
— Ay no, ya no puedo más. — Hablo Ana. — Estos deberes exprimieron mis neuronas.
— Creo que es hora de tomarnos un descanso. — Respondió Sebas.
— ¿Que les parece si vamos a comprar algo de comer? — Propuso Martina.
— Vayan ustedes y compren lo que quieran mientras yo preparo todo para ver una película.
— Okay, entonces nos vemos.
Ellos salieron de mi habitación y yo me quedé esperando a que el reloj marcaran las 10 de la noche para que Juli saliera.
Cuando por fin dieron las diez, salí a esperarla afuera de mi casa.
— Buenas noches señorita novia. — Dijo cuando estuvo al frente mío.
— Buenas noches señorita novia. — Respondí poniendo mis manos en su cuello. — ¿Cómo te fue?
— Muy bien mi amor, ¿Y a ti?
— La verdad estoy que me tiró de un quinto piso.
— ¿Por qué?
— Resulta que como ya estamos a nada de graduarnos, pues los profesores han dejado deberes hasta que se les acabe las ideas.
— ¿Si quieres te ayudo mi amor?
— Gracias amor pero ya tengo ayuda, los chicos y Martina me están ayudando.
— ¿O sea que no voy a poder dormir contigo?
— ¿Quien dijo que no? Si quieres nos acompañas y muy a las 11 los despacho para que tú y yo hagamos arrunche.
— Okay, entonces me quedo contigo.
— Ven.
La agarre de la mano y pasamos a la casa, subimos a mi habitación y allí ella se acostó para que yo me acostara encima de ella. Comenzamos a hablar hasta que los chicos llegaron.
— ¡Llegamos! — Exclamó Ana. — Ay, hola Juli.
— Hola. — Nos pusimos de pie.
— Juli, ¿Que te trae por acá? — Expuso Martina.
— Vine a visitar a mi novia.
— Así es. — Continúe yo. — Así que chicos cuando sean las 11 en punto necesito que se despachen.
— Está bien.
Nos sentamos en nuestros lugares y continuamos haciendo deberes.
— Oye Juli, antes de irme, ¿Me puedes hacer un favor? — Expreso Ana.
— Si, claro. Dime.
— Tu trabajas con un chico que es alto, castaño, ojos verdes y blanco.
— Supongo, necesito más descripciones de el.
— Tiene un tatuaje de rosas en el cuello.
— Ah sí, ¿Por qué?
— Porque lo ví el día de la fiesta y me pareció lindo. — Se sentó al lado de ella y paso su mano por el hombro de Juli. — Tú, querida cuñada, ¿Me podrías dar su número?
— Si a mucho te puedo dar su nombre, porque no tengo la autorización.
— Está bien, dame su nombre y nosotros vamos mañana, ¿Mañana te toca trabajar? — Asintió. — Pues entonces le pides que nos atiendas.
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Me enamore de la mesera.
Fiksyen PeminatCamila Afanador Serrano una estudiante de último grado, tiene 17 años. Juliana Pérez una mesera y universitaria tiene 21 años. Camila observa desde su ventana todas las noches a Juliana, ya que su casa queda al frente del restaurante donde trabajab...
