Camí.
Llegué a mi casa llorando y con demasiada frustración.
— Antes de que te vayas. — Mi papá me agarró del brazo. — Dame tu celular.
— Ten. — Se lo extendí y el lo recibió. — ¿Algo más? ¿ O ya me quitaste todo?
— Me lo agradeceras más adelante Camila.
— Es el amor de mi vida y tu me lo quitaste. Jamás te voy a perdonar papá.
Subí a mi habitación y me encerré toda la noche a llorar.
Sentía sus palabras repetirse una y otra vez, ese “es mejor que terminemos " rondaba en mi cabeza y no paraba.
— Hija. — Era mi mamá.
— ¡Lárgate mamá!
— Cami, por favor abrenos. — Está vez hablo Nata.
— ¡Larguense de aquí!
— ¿Estás contento ahora? — Pregunto Nata a mi papá.
Despues no escuché nada.
Juli.
Desde que el día comenzó sabría que este no iba a hacer mi día, termine con Cami y no me sentía para nada bien.
— Juli. — Se sentó al lado mío makis. — Nata me contó lo que pasó ayer.
— Lo hice por su bien, no quería que le pasará nada.
— E hiciste muy bien. El papá de ellas cuando no le hacen caso en algo es un monstruo. Tiene en su mente un chip de jefe muy horrible. — Suspiro. — Mira ellos se van pasado mañana, si quieres enviarle algo a Cami aquí voy a estar para entregárselo.
— Gracias makis.
Me sobó la espalda y se fue.
En casa.
— Hola mi amor. — Me saludo mi abuela. — ¿Cómo te fue?
— Bien, voy a estar en mi habitación.
— Espera, ¿No vas a comer con nosotros?
— No tengo hambre.
Subí las escaleras, me encamine a mi habitación y me tire a la cama. Otra vez a llorar.
Se que haciendo esa misma rutina no voy a lograr nada, así que me pare de la cama, agarre las llaves de mi auto, mi billetera y salí de la casa para ir a la casa de Cami, para llevarle algo.
Cami.
Estaba en mi casa junto a Cristina ya que mi papá la invitó para que pasáramos un rato “agradable" entonces estamos sentadas en el muro de la casa de al frente
— ¿Sabes? Deberíamos hacer planes para hacer en Canadá. — Habló.
— ¿Tu también te vas a Canadá?
— Si, también mi papá consiguió el ascenso, así que tú me dirás que quieras hacer.
— Mira, Cristina, te voy a ser sincera. Acabo de salir de una relación fui demasiado feliz, así que necesito tiempo.
— Conmigo también vas a ser feliz y no vamos a terminar nunca. — Me acarició la mejilla.
— Cristina por favor. Dame tiempo.
— Todo el tiempo que quieras.
— Camila. — Era ella quien había tocado mi hombro.
— ¿Amor? — Voltee rápidamente y me puse de pie. — ¿Que haces aquí? Mi papá te puede ver.
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Me enamore de la mesera.
FanfictionCamila Afanador Serrano una estudiante de último grado, tiene 17 años. Juliana Pérez una mesera y universitaria tiene 21 años. Camila observa desde su ventana todas las noches a Juliana, ya que su casa queda al frente del restaurante donde trabajab...
