— Soy Jimin, mucho gusto. En verdad siento mucho haberte hecho esperar
— Soy Min Yoongi, el quien se va a encargar del edificio — dijo estirando su mano para saludar a Jimin.
Jimin con una sonrisa le dio un apretón de mano. Cuando sus pieles chocaron Yoongi sintió un cosquilleo en esa parte de piel y la sonrisa que el castaño le había regalado hizo a su corazón ir más rápido. Las sensaciones y emociones eran realmente algo nuevo, nunca antes había sentido aquello.
— La señora Min me pidió que te diera un recorrido por los establecimientos, podemos ir ahora si te parece bien — dijo Jimin cuando sus manos se separaron.
Yoongi sentía sus piernas y todo su cuerpo cansado, pero le importó menos y aceptó con tal de seguir viendo y escuchando a Jimin. Después de que el castaño le entregó las llaves, fueron juntos al departamento donde Yoongi se quedaría, allí el pálido arrojó sus cosas dentro y continuó con el recorrido junto el castaño. Yoongi se dio cuenta que Jimin era solo un poco más pequeño que él, sus manos también se veían pequeñas a comparación de las suyas, sus mejillas se veían tan suaves y pensó si se sentirían de la misma forma.
— Entonces Yoongi, ¿Qué estudias? Lo digo porque no luces como alguien que trabaje en oficinas o tenga familia— rio el más bajo.
— Mi hijo ya tiene cinco años, por él es que me esfuerzo estudiando— dijo con seriedad.
Jimin paró en seco y giró su mirada hacia Yoongi, el pálido caminaba a su lado.
— Lo siento, yo no...— Yoongi no pudo evitar soltar una carcajada al ver la cara sorprendida y avergonzada del muchacho, la verdad era que sus mejillas sonrojadas se veían muy bonitas.
— Estoy bromeando. Estudio Ingeniería Industrial y estoy más solo que ojo de cíclope. ¿Y tú Jimin? — Jimin rio con ganas y continuó caminando.
— Después de todo sí intuí bien. — Dijo con orgullo en su voz. — Yo también estudio, pero a diferencia de ti, a mí sí no se me dan las matemáticas.
— Adivino, ¿estudias Derecho?
— Nop
— Psicología
— No
— ¿Gastronomía?
— No— Yoongi chasqueó la lengua rendido.
— Estuviste cerca, estudio Diseño Gráfico.
La charla fluyó con naturalidad después de eso, entre bromas y explicaciones de las instalaciones que le daba Jimin al mayor. Yoongi se sintió tan cómodo con él, inclusive sintió como si ambos se conocieran de toda la vida. Una vez terminado todo el recorrido Yoongi entró a su departamento con la intención de tomar un baño para después descansar. Sin embargo, no quería despedirse del menor tan pronto, le había agradado demasiado su compañía, así que tomó valor para hablar.
— No conozco la ciudad. ¿Te parece si salimos a cenar más tarde? — Yoongi contuvo su respiración, por alguna extraña razón sintió pánico al imaginar una respuesta negativa.
— Salgo a las diez de la noche del trabajo, si estás dispuesto a esperar tanto no tengo problema.
— Perfecto. Entonces te daré mi número, ya sabes, para que me envíes la ubicación de tu trabajo y así te espero para ir a cenar. — Yoongi torpemente sacó el celular de su bolsillo para dictarle el número.
— ¿No te sabes tu número de memoria? — dijo el castaño evitando reír, pero fallando en el intento.
— Tengo mejores cosas que memorizar Jimin— contestó con falsa molestia.
Yoongi una vez que cerró su puerta después de despedirse de Jimin no pudo evitar apoyar su espalda en la madera y soltar un largo suspiro, se sentía tan feliz que hasta una sonrisa se coló en su rostro... vería a Jimin de nuevo y eso lo ponía emocionado. Un piso más abajo Jimin estaba recostado sobre su cama acariciando a Panterita mientras sonreía ampliamente. Yoongi le había parecido tan agradable, agradable y atractivo. Su celular sonó y aún con la sonrisa en sus labios cogió el aparato para contestar, pensó que era Yoongi para confirmar que sí era su número. Su sonrisa se borró cuando vio que el quien llamaba era Yeong.
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