Nadie podía creer que un niño haya nacido y crecido sin salir de cuatro paredes sin saber que es el mundo exterior.
¿Que clase de ser enfermo sería capaz de arrebatar la libertad a una alma inocente que nada le a echo?
Todo era un infierno hasta que...
Jay Park entro echo furia a la habitación del menor, ese pequeño "estorbo" había arruinado los planes y ahora se las pagaría.
-¡¿Porqué lo dejaste ir sin jugar?!- pregunto pues aunque sabía la razón ¡Maldita sea nadie se resiste a su joya!.
-T-tio Jay, y-yo...- no pudo terminar su disculpa y explicación gracias a la bofetada que le había regalado Park.
-¡Tu único deber es dejar que jueguen contigo!- fastidio al menor.
-e-el no quería, hyung y-yo lo intente- lloró.
-ahora nos iremos por tú culpa- con más fuerza de la que debería, jalo la deteriorada cadena rompiéndola en tres.
-¡Hyung, la lástima!- grito en llanto mientras tenía intenciones de dirigirse hacia su amiga, pero Jay fue más rápido y lo jalo hacia la salida de la habitación, -¡No quiero i-ir ahí!.
-¡Cállate!, Esto es lo que provocas por desobediente- sin más lo arrastró fuera, el blanquecino miraba hacia todos lados con horror, lo odiaba, ahora solo quería estar en su mundo o en el de sus mayores.
Su cabeza le daba vueltas y vueltas, mientras las nuevas cosas y personas se hacían cada vez más.
-¡No quiero!, ¡Hyung, n-no quiero!- grito aterrado mientras seguían su camino hacia afuera de la mansión.
El aire lo golpeó y dejó de respirar, ¿Que eran esas cosas grandes de color verde que se movían de un lado a otro?.
-¡Respira maldita sea!- lo que le faltaba que tuviera algún problema con el menor. -¡Sube al auto!.
-¡Ya déjeme!, ¡No lo quiero!- se soltó corriendo sin aparente rumbo hacia el bosque que rodeaba la carretera.
-¡Vuelve acá, Min Yoongi!- grito corriendo tras el menor que ya le llevaba un poquito de ventaja.
El blanquecino seguía corriendo descalzo, sin saber que hacer, con los ojos nublados sin control alguno.
Sus piernas le dolían por el exceso que ahora tenía y nunca había echo, su corazón advertía un descanso, pronto decistiria y lo sabía.
Dio un último esfuerzo acelerando sus pasos pero luego simplemente calló, viendo lo que por primera vez no le dio miedo.. el cielo.
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Podía escuchar los gritos de su tío a lo lejos advirtiéndole que regresara o le iría mal, pero él simplemente cerró los ojos.
Cuando uno de sus trabajadores le dio aviso de que la policía estaba cerca Park simplemente salió del bosque, nadie sospecharía que el menor estaba ahí y ahora su única preocupación era que el de ojos gatunos no muriera a causa de algún animal salvaje o venenoso.
Salió a toda velocidad en su coche escuchando como los policías llegaban a la mansión.
-nadie ha salido de la ciudad, no pueden estar lejos, vallamos a buscarlo.- la joven comandante tenía un presentimiento grato, tenía esperanzas de encontrar al niño y lo aria. -Comandante Shin Ryujin, necesito que me manden agentes de búsqueda y rescate, nadie tiene permitido salir de la ciudad, ni siquiera el presidente.
-¡De esta no te salvas maldito Park!- grito SeokJin frustrado.
-¿Conocen al secuestrador y operado de esta trata?- sin querer Kim había dado una muy buena pista a la joven.
-Jay Park ese es su nombre.
-eso servirá- acto seguido tomo su radio en mano y habló, -busquen en la base a Jay Park, den con su ubicación el es la sabandija que hemos estado buscando. Atentos todos, alguno de estos trabajadores debe saber dónde está Park, obliguenlos a hablar sin perder la cabeza.
-¿Qué pasará si se escapa?- pregunto Hoseok.
-eso no pasará. ¡Búsqueda y rescate ya está en camino, lleven a los niños a una clínica!, ¡quiero el lugar vacío!, ¡Después de eso busquen a lo largo y ancho de la carretera, en el bosque, en los lagos y hasta en las copas de los árboles!, ¡Registren la casa de arriba a abajo y viceversa! ¡ya tengo agentes buscando en la ciudad, no quiero fallas!.
Una vez dicho esto, todos incluyendo a los seis chicos salieron a buscar por todos lados.
Unos minutos después los agentes de búsqueda y rescate llegaron siendo acompañados de los hermosos perros de búsqueda que serían útiles en caso de que el niño estuviera en el bosque cómo es la situación aunque ellos no lo sepan.
Horas y horas pasaban la casa quedó completamente acordonada y prohibida, varias unidades se movilizaron a lo largo de la carretera, en los aeropuertos, embarcaciones y hasta en la central del metro.
Pronto las noticias avisaron de última hora en los canales televisivos el desmantelamiento de una de las más grandes redes de trata de personas, había una muy gran cantidad de personas buscando al niño desaparecido y al líder de la trata sin embargo no daban con ellos la noche cayó y ellos no se detuvieran pero una tormenta se aproximaba las estrellas eran casi invisibles gracias a las nubes grises que avisaban la tormenta los árboles se movían de un lado a otro danzando junto al aire mientras ellos buscaban.
-¡Cancelemos la búsqueda en el bosque por hoy!, ¡será una fuerte tormenta!.
-¡No podemos!, ¡se que el está aquí, si nos vamos y lo dejamos a su suerte, morirá con la tormenta!- reclamo Jimin.
-¿Por qué está tan seguro?- las primeras gotas caían asiendo ruido al golpearse con las hojas.
-¡Mide el tiempo, no fue posible que no lo encontráramos en la carretera!, ¡Debe seguir en el bosque de lo contrario nos lo habríamos topado en carretera!.
-¡De cualquier manera, moriremos si nos quedamos!, ¡Tenemos que elegir, ¿dos vidas o cincuenta y seis?, ¡Park morirá como la rata que es y el niño, ese niño no tiene futuro allá afuera!.
-¡Ese niño es más valioso que todo tú y tu asquerosa vida!.
-¡Jimin deja de pelear con él y que la comandante Shin elija!- reprendió Namjoon.
-¡Es muy peligroso pero no perderemos ninguna vida!.