- Bien, entonces... Ve a California y quiero que te hagas pasar por un tonto humano, ganarte la confianza de la sirena Sakura y cuando tengas la primer oportunidad, robarle el tridente y después quiero que la asesines a sangre fría como hizo con los...
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➽───────────────❥ "vigilando el objetivo" ➽───────────────❥
Sakura a la mañana había ido a nadar al mar, realmente se sentía muy tranquila abajo del agua porque no oía más que el silencio del fondo del mar, donde los peces iban y venían escondiéndose entre los hermosos corales de colores, entre las rocas y algas que bailaban por el movimiento del agua, que sobrepasaban los destellos por la luz del sol. Nadar era su cosa favorita, extrañaba vivir con su manada de sirenas, junto con sus amigas. Recordaba que siempre pasaba las horas nadando con ellas y jugaban con los pescadores que iban con sus barcos, solo para joderles la pesca. Aquello le trajo nostalgia, deseando que algún día pueda volver con su manada.
Literalmente se sentía como si estuviera volando, olvidándose de todos sus problemas, era el único momento de su día que no pensaba en el tridente, por eso amaba nadar con los peces porque simplemente era una sirena, que estaba cansada de proteger ese artefacto, pero lo hacía porque era su deber, no quería defraudar a Ino, a Tsunade, ni a sus amigas que confiaron en ella para que lo cuide. Intentó muchas veces de romperlo, pero no podía aunque quisiera, siempre que hacía algo sentía un gran poder saliendo del tridente que la dejaba sin energías, como si le succionara parte de su poder y eso la obligaba a tomar distancia del tridente.
Su mente vagaba y disfrutaba de los hermosos colores de los corales, no estaba tan atenta a su alrededor, así que no pudo notar la presencia detrás suyo que la perseguía para espiarla.
Sasuke.
La observaba con cuidado sin acercarse demasiado a ella, no quería que lo descubriera, verla como su parte sirena lo había dejado bastante afectado estudiandola por completo, pensando en lo hermosa que era, parecía una diosa fuera del planeta. Su piel contrastaba por la luz del sol que entraba por el agua, su cabello rosado bailaba por los movimientos de la corriente y brillaba, su cola tenía unas hermosas escamas rosas con blanco, se notaba que la cuidaba con aceites especiales de sirenas.
Sino fuera sirena estaba seguro que trataría de conquistarla de verdad porque enserio creía que era hermosa, no podía negar la atracción que comenzaba a sentir por ella, solamente era una atracción por pensar en lo sexy que era, pero no iba a dejar su misión tampoco. No le quedaba de otra que aferrarse al siguiente plan.
Encerrarla en el resto-bar.
Esperaría a la hora del cierre para hacerlo para que no pueda salir y se quede sola hasta por un largo tiempo, lo suficiente como para robar el tridente. Trataría de él mismo sacarlo del lugar donde Sakura lo tenía escondido. Ya había pasado una semana desde el plan que tuvo de retenerla y que falló. Intentó hablar con Sakura en el trabajo, pero no le prestaba la atención e ignoraba sus intentos de coqueteos. No sabía que hacer para que ella le regale un poco de su tiempo por lo menos. Aún así no quería rendirse, sabía que tarde o temprano Sakura caería ante él, de alguna o otra forma, de eso se encargaría.