C a p í t u l o 26

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➽───────────────❥"Al rescate"➽───────────────❥

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"Al rescate"
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Karin iba nadando desde hace días para poder llegar a la cárcel backebran que era custodiada por los tritones, no estaba del todo profundo, se mantenía en 100 metros pero iba cada vez más abajo. En todo su trayecto seguía pensando en lo que le había dicho la mujer pulpo con lo último que le dijo antes de ser expulsada de la cueva

Lo siento por tu perdida.

Realmente no encontraba la lógica del porque se lo decía, pero pensarlo la volvía más paranoica con la misión que tenía de que algo malo iba a pasar. Así que trató de distraerse con otras cosas para mantenerse más tranquila y serena.

No sabía cuánto más le faltaba nadar para llegar a la cárcel, pero en cuanto comenzó a ver tiburones rodeando la zona se dió cuenta que estaba más cerca de lo que esperaba. Supo que estaba en el lugar correcto apenas notó las algas marinas que tenían más de 10 metros de longitud, los tiburones nadando de un lado a otro y veía como los corales estaban muriéndose. Tuvo que bajar nadando hasta los 10.000 metros de profundidad para ver en toda la oscuridad que la rodeaba de lejos la prisión de Backebran que era lo único que tenía luces, estaba muy por debajo del mar en donde era casi imposible que alguien acceda a ese lugar. Se detuvo en algún lugar donde esperaba que nadie pueda verla para abrir la poción que la convertiría en tritón por solo 15 minutos. Salió un poco del líquido amarillo del embotellado en forma espesa y Karin se lo tragó antes que se desaparezca con el mar, quedándose con un poco más de la poción adentro de la botella.

La transformación había sido instantánea que ni siquiera se había dado cuenta del cambio hasta que ella misma se tuvo que ver las manos, eran diferentes, más grandes. Su cola flaca había sido reemplazada por una más ancha y grande, con escamas más oscuras. La poción había funcionado y se alegro por haber conseguido ser un tritón, pero ahora tenía que actuar rápido, no tenía tanto tiempo y cada segundo valía oro. Nadó con tal rapidez hasta llegar a la entrada de la prisión y se desplazó por adentro, viendo todo lo que había. No podía ignorar lo nerviosa que se encontraba más que nada por la misión suicida y porque literalmente estaba rodeada de tritones, vea por dónde vea había guardias tritones nadando de un lado a otro o quietos inspeccionando todo con suma atención.

Pero no le decían nada porque creían que era un Tritón.

Ino y Tsunade en ese momento estaban en sus prisiones, escuchando nada más que el silencio de las profundidades del océano, mientras se sentían consumidas por la misma oscuridad. Realmente no podían hacer nada estando encerradas, ni siquiera nadar en círculos porque aparte que sus colas estaban sujetadas por unos anclas pesados para que no puedan moverse, las celdas eran pequeñas. La única forma de que no se habían vuelto locas era porque se mantenían juntas y tenían la esperanza de que algún día podrían salir de ese lugar.

El tridenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora