- Bien, entonces... Ve a California y quiero que te hagas pasar por un tonto humano, ganarte la confianza de la sirena Sakura y cuando tengas la primer oportunidad, robarle el tridente y después quiero que la asesines a sangre fría como hizo con los...
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➽───────────────❥ "Sacarlo de su mente" ➽───────────────❥
La cueva la había deslumbrado por completo de lo grande que era, parecía un maldito laberinto donde tenía que regular cada paso que daba porque un pie en falso y podía perder la vida. Literalmente estaba rodeada de medusas y las anguilas eléctricas la perseguían, tenía que nadar de lo más rápido posible para que no la atrapen. Era difícil tratar de saber a dónde se dirigía en realidad, pero de alguna manera había llegado a un lugar donde era pacífico y las anguilas la habían dejado de seguir. Nado de todas formas con cuidado y estando alerta que no le suceda más nada, aunque sabía que había logrado pasar lo más difícil de la cueva. Tenía que buscar a la mujer pulpo ahora, pero la cueva le llamó la atención por cómo era, había varias chatarras de navíos, objetos que le pertenecían a los humanos y algunas estatuas extrañas. Pero lo que le llamó más la atención que cualquier cosa eran las botellas de vidrio que estaban adentro de un estante. Estaba tan concentrada viendo a su alrededor que no se había dado cuenta que atrás suyo se encontraba la mujer que estaba buscando.
- Karin. - La pelirroja se quedó quieta en su lugar y volteó lentamente para ver a la mujer pulpo. -
Tragó saliva al ver lo grande que era, la cueva gigante que había pensado que era se convirtió en pequeña rápidamente, la miró a sus ojos blancos pero porque era ciega, los de su especie quedaban ciegos a cierta edad y conseguían un Don especial que podían saber con qué o con quien estaban tratando, parecida a una vidente. Bajó la cabeza en forma de respeto, sus tentáculos eran bastante largos y gordos que le intimidaban demasiado porque ella misma podría matarla si quisiera.
- Lamento interrumpir en su cueva. Pero soy de Arcade, mi reina Nadia y mis amigas necesitan de mi ayuda, la verdad estoy desesperada y lo único que pensé fue en venir hacía aquí. - Karin le contó sobre su visita y veía como sus tentáculos se movían constantemente a su alrededor. -
- ¿Por qué? ¿En que puedo ayudarte Karin?- La mujer pulpo presentía su miedo, así que trató de ser más suave. -
- Tengo entendido que los de su especie hacen pociones. - Karin levanta su cabeza y ve como la mujer pulpo comienza a nadar, alejándose de ella para ir al estante de todas las botellas de vidrio. -
- Así es. ¿Cuál quieres exactamente?- Sabía lo que tenía cada cosa en su lugar, conocía su cueva de arriba abajo estando ciega. -
- Necesito la poción de transformación. - Karin iba nadando detrás de la mujer pulpo, esperando que tenga lo que estaba buscando. -
- ¿Para que? Claro si puedo saber. - La mujer pulpo agarra una botella que tenía un líquido que parecía espeso de color amarillo brillante. -