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Artes marciales chinas.


—¿Qué hay de malo en ser débil?

La pregunta tomó un tanto por sorpresa a Kaneda, dejándolo completamente perplejo, no sabía que decir exactamente pero al mismo tiempo tenía muchas cosas que gritar, pero tenía ese presentimiento de que quedaría de alguna manera como alguien ignorante.

—Las personas que nacemos en este mundo, no todas somos especiales. Algunos nacen siendo fuertes, otros son genios y otros obtienen una gran cantidad de fuerza gracias a su esfuerzo duro. Pero así mismo hay otros que no poseemos ninguna de estas cualidades.—dijo.—¿Y qué hay de malo en eso?, somos débiles, eso no está mal. Debemos ser realistas, sino existe un método que nos dé esa “fuerza” que buscamos entonces debemos crear nuestro propio método.

Kaneda estaba oyendo atentamente. Algunas personas en el estadio estaban irritadas por la repentina parada de la pelea, hasta el árbitro se sentía un tanto incómodo.

—Hay muchos tipos de fuerza, muchacho, no tienes porque sentirte mal si no posees ninguna de ellas. Mejor, crea tu propia fuerza. Tu propia fortaleza.—expreso.

Kaneda, alguien que siempre a vivido en lo más bajo con respecto a aspecto físico, una persona que lastimosamente no nació con las capacidades para sí quiera matar una mosca, estaba escuchando las sabias palabras de ese anciano artista marcial, cada cosa que dijo tocó su corazón.

—Tienes un buen espíritu. Demuéstrame de lo que eres capaz.

Kaneda Suekichi, motivado por ese pequeño discurso, fue tras Gouki Shibukawa quien lo esperaba pacientemente, el muchacho analizaba al anciano intentando anticipar su próximo movimiento. Era un poco nostálgico para el anciano Gouki, no podía evitar verse así mismo en el joven Suekichi, sentía empatia por él, puesto que es un hombre viejo y que a comparación de sus demás compañeros se podría considerar “débil”, o bueno, él mismo llega a tener esa visión pesimista a pesar de ser bastante fuerte; el deseo de Kaneda de volver fuerte había tocado el corazón del genio del aikido.

Fue tan tal, que le permitió al joven Kaneda darle pelea por lo menos esos últimos segundos; Kaneda lanzó algunos golpes que fueron fácilmente desviados por el más viejo, hizo una intento golpear su cuerpo pero fue esquivado, Gouki se movió a un lado, Kaneda se esperaba esto, se movió al mismo tiempo y atacó directo al cuello de Gouki. El más pequeño se sorprendió un poco y sonrió, sabía que él tenía talento. Logró esquivar la técnica de Kaneda, decidió terminar todo esto, lo último que vio Suekichi fue la palma de la mano de su oponente ponerse en su cara, dejándolo todo oscuro, y después sintió como perdió el conocimiento.

Gouki Shibukawa empujó desde la cabeza a Kaneda, clavandola en el suelo, el impacto lo dejó completamente inconsciente. Los espectadores que subestimaban a Gouki se quedaron boquiabiertos, sorprendidos, estaban en silencio por unos segundos, tomaron una bocanada de aire y gritaron eufóricos por lo que acababan de contemplar.

—¡Impresionante!, ¡esto más que una pelea fue solo una demostración de lo que es capaz esté hombre!, ¡es el maestro del arte marcial aikido sin duda alguna!, ¡me pregunto si Hatusmi Sen, la nube flotante sería rival para esté hombre!

Estas eran las cosas que decía Sayaka mientras el árbitro alzaba la mano de Gouki en señal de que ganó. Unos enfermeros aparecieron con una camilla y se llevaron a Kaneda. Baki y los demás comenzaron a aplaudirle a Gouki, uniéndose al apoyo del público, querían verlo pelear de nuevo, hasta le gritaban que se enfrentará contra la nube flotante. Que habiendo hecho mención de esté, Hatsumi Sen estaba observando con una mirada curiosa y el ceño fruncido.

Torneo Kengan. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora