04

95 17 7
                                        


—No —volvía a repetir Yuna por enésima vez—. Ryujin, no tienes que verte ruda —le recordó la menor, dejando de tomar fotos para acercarse a ella.

—Solo estaba transmitiendo lo que me hacía sentir el traje. O sea, poderosa —se justificó el mono.

—Y en cambio solo pareces un monito enojado que no consiguió ropa de su talle —mostró su punto de vista la pelinegra. Agarró una flor azul y el peluche de Tuk esta vez y se los tendió a Ryujin—. Esto servirá.

—... ¿Cómo puedo posar con esto?

—No tienes que hacer mucho, el simple hecho de que los sostengas es suficiente. Se ve más natural que tus anteriores poses —reconoció, empezando a tomar las fotos.

Luego de unos cinco minutos, Yuna liberó a Ryujin y se concentró en crear las siguientes fotos en futuros stickers.

(...)

El mono estaba merendando tranquilamente, esperando a que la menor bajara de su habitación y la acompañara, pues desde que habían tenido esa pequeña sesión de fotos ya no se había aparecido por la sala de estar.

Luego de haber estado encerrada durante casi dos horas, Yuna finalmente bajó por las escaleras, para ese entonces, Ryujin estaba casi terminando su merienda. El mono miró cada uno de sus pasos con atención, estaba ansiosa por lo que fuera que la pelinegra le diría.

Capturó la mirada de Yuna y encontró una mezcla de entusiasmo y confusión.

La menor se sentó frente a ella y tomó una medialuna antes de darle un mordisco, no pronunció ninguna palabra y la paciencia de Ryujin ya se había ido.

—¿Qué sucedió? ¿Por qué tardaste tanto? ¿Se lo enviaste a Lia?

Yuna sonrió, terminó su medialuna y finalmente decidió contestar las interrogantes de su amiga:

—Creo que gracias a mi pequeña paranoia de hace unas horas por los mensajes no leídos de Lia, obtuve algo así como una respuesta de la bruja Bae. Tardé porque debía estar segura de todo y porque... todo es medio confuso pero ahora te lo explicaré. Y sí, le envié las fotos a Lia.

—¡¿Cómo hablaste con la bruja hechicera Bae?! ¿Apareció en tu habitación por arte de magia? Eso explicaría por qué no me dejaste entrar... habría saltado sobre su espalda —confesó con cierto resentimiento el mono.

Yuna soltó una pequeña risa y negó con la cabeza, alzó una de sus manos para mostrar el cuadernillo que Ryujin había ignorado por completo.

—Aquí están las respuestas... Bueno, no todas —aclaró, dándole un vistazo a las hojas—. En la parte superior de la última página está el correo electrónico de la bruja Bae —Ryujin entrecerró los ojos ante la información—. Sabía que en algún momento necesitaría comunicarme con ella, o bueno, eso me aclaró en varias páginas de aquí. Pero primero debía averiguar el por qué Lia parecía, de alguna forma, no tenerte tan en cuenta como Chae o Yeji...

Ryujin se mantuvo callada, si lo de Lia no se trataba del simple hecho de que capaz no le gustaban los monos, entonces quería saber la verdadera razón.

—Le envié los stickers por el chat privado, ya sabes, las fotos de hace un momento —Yuna sonrió con suficiencia—. Las amó, de verdad a ella le pareces tan tierna como a mí y a las chicas, aunque creo que ella es mucho más demostrativa con ello... demasiado —suspiró como si estuviera cansada de haber leído suficiente de parte de su unnie.

—¿Y qué más? Porque no tiene sentido que te ignore cuando hablas de mí pero pueda ver tus stickers que son sobre mí y te haga saber que le dan ternura... —ahora que lo decía en voz alta, Ryujin podía entender un poco lo extraño de la situación, y eso que no conocía realmente a Lia.

ADOPT A MONKEY! ; JinliaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora