Habían esperado un poquito más de una década para poder ver a una pequeña niña corriendo en su casa. Pensaban que sería fácil, pero todos sabemos que la vida de madres es complicada.
⬴ Segunda temporada de "Sweet or Cold"
⬴ Rosé alfa, Jennie omega...
El conocido sonido que solemos escuchar en la mañana anunciándonos que es hora de levantarnos, inundó la habitación. La pareja que estaba plácidamente durmiendo abrazadas, se empezaron a remover, despertando poco a poco.
—Rosie, apaga esa cosa —Jennie ocultó su rostro en la almohada, fastidiada ante la idea de levantarse cuando aún tenía sueño.
Roseanne se volteó, mirando su mesita de noche, donde estaba la alarma marcando que eran las seis de la mañana.
Cuando la pagó, se estiró en la cama, bostezando en el proceso.
—Solo llevamos tres días de trabajo y ya quiero acabarlo —pasó sus manos por su cara, intentando despejarse.
—¿Cómo si quiera podemos levantarnos? —Jennie se acomodó en la cama, mirando al techo intentando no quedarse dormida, incluso evitando pestañar porque estaba segura que si pestañaba, cuando abriera de nuevo los ojos, serían las nueve de la mañana o más tarde aún.
El llanto de la bebé de la casa llegó a sus oídos por medio del intercomunicador que tenían en la mesita de noche de la omega.
—Así es como hemos podido —se levantó para encaminarse a la habitación de su hija que ya tenía tres meses. Jennie gruñó bajito, no queriendo levantarse, pero que sabía bien que tendría que hacerlo sí o sí.
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—¡Miren quien viene por ahí! ¡Mi linda sobrinita! —exclamó emocionada al ver a Somi en brazos de la coreana. Jisoo junto con Jennie rodaron los ojos, negando con la cabeza. En cambio, Roseanne solo se rio. Cuando Lisa ya estaba al lado de Jennie, acarició las mejillas de la pequeña, quien tenía sus ojitos abiertos mirando el hospital curiosa.
—¿Les llegó la invitación? —preguntó Jisoo una vez al frente de la pareja. Roseanne y Jennie la miraron confusas, sin entender.
—¿Invitación? ¿Cuál?
—La del colegio —sacó su celular del bolsillo de su bata blanca, mostrando un correo— Mandaron esto.
"Buenos días ex alumnos de cuarto medio, espero se encuentren bien.
Ya son 13 años desde que se graduaron de la media, y nos encantaría poder volver a verlos luego de tanto tiempo. Dicho esto; el colegio ha organizado una fiesta de reencuentro para los de su generación, donde podrán volverse a reencontrar con sus antiguos compañeros este 30 de junio.
Esperamos que consideren nuestra invitación y podamos verlos pronto. Les mandamos muchos saludos.
Se despide, el director del colegio".
—¿Van a ir? —volvió a preguntar.
Roseanne se rascó la nuca, pensando en la invitación. Miró a Jennie, la cual tenía sus labios levemente estirados, mientras pensaba en su respuesta.
—Oh, claro que irán —dijo Lisa. La pareja miró a la alfa tailandesa con extrañeza. Manoban hizo una mueca lista para hablar— Hace meses que no salen a divertirse, y esta podría ser la oportunidad para que se diviertan unas horas... Y además también van a ir las chicas, no pueden faltar solo ustedes —hizo un mohín, intentando convencerlas.
—Supongo que iremos —la rubia alzó sus hombros, sin más opciones.
Jennie hizo una mueca.
—Tendré que buscar ese estúpido vestido —Somi miró a su madre omega, sin entender que decía. Ocultó su carita en el cuello de Jennie, restregando su naricita, soltando un ligero suspiro.
—Bueno, debemos ir a dejar a Somi a la guardería —antes de que pudiera cargar a su hija en brazos, Lisa apartó sus manos.
—Yo iré a dejarla, quiero pasar tiempo con esta pequeña cachorrita antes de ir a urgencias —la coreana se encogió de hombros y le entregó su hija, junto con el bolso donde iban varias cosas de bebés— Dile adiós a tus mamás, Somi. Adiós... —tomó con cuidado la manita del bebé, moviéndola de un lado a otro en forma de despedida hacía la pareja.
Se dio la vuelta y se encamino a la guardería del hospital. Antes de que desapareciera del campo de visión para las madres, se pudo ver como Lisa hacía algunas muequitas graciosas para la bebé.
—A veces me pregunto quién es realmente el bebé: Somi o Lisa —bromeó Jennie.
—Chu, suerte, tendrás no solo un bebé en casa, sino que dos —dio leves palmaditas en la espalda de Jisoo, quien solo suspiró cansada— Un dos por uno.
—Ni que me lo digas —entre bromas se fueron hacía sus lugares respectivos, para ir a ver a sus pacientes.