Me estoy enamorando de ti.

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Me levante de la cama y Raquel seguía dormida, habíamos pasado toda la tarde haciendo el amor y decidimos salir a cenar en la noche y al llegar a lo que ahora era nuestro "nidito de pasión", necesitaba pensar sin sentirme culpable por mentirle, pero era imposible que no me sintiera así, era cierto que las causas del robo eran justas ante mis ojos, pero se que ante los hermosos ojos marrones de Raquel no seria ni una excusa.

-Joder, yo mato a Andrés.- solté en voz alta mientras caminaba por toda la cocina.-

Mi móvil estaba junto al de Raquel en la mesa de la sala y escuche como vibraban asi que me encamine hasta ellos, pero no era mi móvil el que vibraba sino el de Raquel, no queria invadir su privacidad, pero si era urgente debia avisarle.

-Si?.-respondí y la voz de un hombre invadió mi oído.-

A:Raquel?.-pregunte confundido por la voz de hombre en el móvil.-

- Está dormida.- una puntada de celos.-

A:Quién eres???.-pregunte serio, me molestaba pensarla con otro hombre.-

-Un amigo y usted?.- dije y escuché pasos por las escaleras,, corete la llamada y Raquel aparecio con mi camisa blanca puesta, se le veía espectacular con esas piernas tan hermosa que tenía; sus cabellos rubios un poco despeinados y sus brazos estaban cruzados a la vez que sus hermosos ojos castaños estaban un poco cerrados por el sueño que aun sentía su cuerpo.- Hola, te llamaban y decidí contestar, espero no...- sus labios me sorprendieron, sus manos en mis mejillas haciéndome sentir el calor que su cuerpo poseía mis manos viajaron rápidamente a su cintura.-

Nos separamos y sonreí como tonto por ese beso, la acune en mis brazos y bese su cabello me estaba enamorando de Raquel murillo hasta las trancas, enamoramiento que me costaría demasiado y tenia miedo de hacerle daño.

R:Quien era?.- susurre contra su pecho, el olor me volvía completamente loca.-

-Eh...dijo que era un amigo.- susurre con celos, si, sentía celos de ese "amigo".-

R:Celoso?.- sonreí ante su respuesta, su respiración se acelero y nos alejamos y nuestras miradas se encontraron, era un momento sumamente pacifico con una pisca de humor.-

la cogí de la cintura y la cargue haciendo que sus piernas se enrollaran en mi cintura y acaricien con mi nariz la de ella, sus brazos se enrollaron en mi cuello y sonreí a centímetros de sus labios antes de hablar.

-Si, inspectora estoy celoso.- susurre a centímetros de sus labios sin romper el contacto visual.-

R:No deberías.- aclare en susurro.-

-Cocina, alfombra, sofá, cama o jacuzzi.- atrape su labio inferior entre mis dientes.-No puedo imaginarte con nadie mas...me carcome pensar que alguien mas te tocara o te admirara cuando lleves una camisa puesta.- solté de nuevo y sus manos acariciaron mis mejillas.-

R: Cama.- susurre, sus palabras me habían excitado mas de lo normal; Salvador estaba celoso y eso me hacía sentir deseada y...querida.-No lo hagas, no me imagines con otro porque ni yo lo hago y no me gustaría imaginarme con otro, Salvador.- sentencie para que sus labios se encontraran con los míos.-

Llegamos a la habitación y me senté en el borde dejándola encima de mi con sus rodillas apoyadas en la cama, acariciaba mi espalda y hombros mientras que mis manos exploraban bajo la camisa descubriendo que sus bragas no estaban en esta partida; besos húmedos y caricias que dejaron a Raquel convertida en una diosa del olimpo sobre mi.

-Te deseo tanto, Raquel.- susurre mientras besaba su cuello y ella sonreía mientras se movía sobre mi.-

R:Salvador.- gemí tirando mi cuello hacia atrás y moviendo mis caderas al ritmo de las de el, era una sensación totalmente inexplicable pero, era totalmente placentera.- Joder!!!!.- grite abrazándome a el y sintiendo como el se aferraba a mi logrando que mi corrida fuera inmediata al igual que la pequeña convulsión de mi cuerpo entre sus brazos.-

Me corrí con ella y juro por dios que jamás en mi vida había sentido con nada ni nadie, nunca me sentí tan excitado y satisfecho como ahora; Ella se veía tan hermosa después de tener un orgasmo, sus mejillas rojas, su cabello revuelto y su piel sudorosa, no se como lo conseguía pero lograba que deseara no alejarme nunca de ella. Después de varios minutos abrazados en silencio ella rompió el silencio de aquella habitación que había sido testigo de nuestra fusión.

R:Salvador me estoy....-Temía decir las palabras que saldrían a continuación de mi boca.-enamorando de ti.- cerré mis ojos esperando alguna idiotez por su parte, solo éramos amantes y se suponía que eso no debía cambiar, pero su respuesta fue totalmente una sorpresa para mi.-

-Si te digo que yo estoy sintiendo lo mismo que tu, me creerías?.- pregunte viéndola con miedo.-

Raquel se volteo para quedar frente a frente y me dio una mirada de sorpresa, algo que me enterneció fue su pequeña sonrisa y su felicidad plasmada en su mirada.

R:Sí, si te creería. Bueno.- solté una pequeña risa que el imito y mis lagrimas cayeron.-Te creo, Salvador, te creo.- lo bese como si necesitara sellar esta pequeña confesión.-





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