Una señal
Con el paso de las semanas, incluso de los años, Wei Ying se dió cuenta que la mejor parte de su dia comenzaba por las noches, cuando se escabullia de su habitación para ir hacía el bosque y encontrarse a ese curioso hombre que ahora consideraba como su ángel.
Él a sus cortos doce años no estaba seguro de porque su corazón latía con fuerza al estar cerca de Lan Zhan. Tampoco entendía la constante emoción o el cosquilleo en su estómago, solo sabía que adoraba ver su bonito rostro y escuchar su grave pero cálida voz.
Mientras que Lan Zhan no se encontraba mejor que el niño. Él ya era un hombre y estaba muy claro que lo que había empezado a sentir por el pequeño con ojos de luna no se acercaba nada a lo que sientes por un hermano o un amigo.
Ese sentimiento le cusaba insertudumbre y miedo, pero lo peor de todo era que aunque se sintiera de esa forma, no podía evitar terminar con sus deberes con rapidez para ir a verlo en ese claro que se había convertido en su lugar más preciado.
Solo por Wei Ying.
—¡Lan Zhan! —exclamó el niño que se encontraba sentado en la ramas más gruesa del roble dónde solían sentarse. El Dios vió como el pequeño humano hacía un puchero molesto que casí le hizo sonreír, «Lindo» pensó. —No me estás prestando atención —se quejó levantándose para luego saltar hacía el suelo.
El dios lo sostuvo en el aire.
—Wei Ying, tienes que dejar de hacer eso —reprendió sin sentirse molesto realmente, disfrutando el momento en el que él pequeño colocó sus manos en su cuello.
—¡Pero tú siempre me atrapas! —replicó aún asombrado por ese brillo en su piel, además de esa baja temperatura que siempre parecía tener el hombre de ojos dorados. —¿Tienes frío Lan Zhan? —preguntó abrazándole creyendo que así se sentiría mejor.
El Dios sintió sus mejillas arder.
—No —respondió devolviendo el abrazo.
—¿Entonces por qué siempre estás frío? ¿Por qué tú piel brilla de esa manera?
—Es parte de mi cultivo —explicó sintiendose un poco culpable.
Él sabía que no estaba mintiendo, pero tampoco le estaba diciendo toda la verdad, ya que en parte aquello si formaba parte de sus poderes de cultivación, ya que cuando meditaba hacía esa clase de proyección tangible que le permitía bajar a la tierra sin que los otros dioses se enterarán.
Era curioso porque en todos los siglos de su existencia, la única regla de su secta que nunca había podido cumplir era la de no bajar a la tierra, debido a que el deseo de su diosa madre era que él sirviera ayuda a los humanos, iluminando su camino.
Ahora había roto otra regla, pero poco le importaba. No sabiendo que ahora tenía su propia luz.
Una que quizás no podría pertenecerle pero que aún así atesoraba con su corazón.
—De nuevo no me estás prestando atención —dijo la voz del niño sacándole de sus pensamientos otra vez. —Estas raro hoy, ¿Te preocupa algo?
Él levantó un poco sus cejas negras mirándole con curiosidad.
—¿Por qué piensas eso?
—Tienes esa expresión ida que ponen los adultos —respondio el niño intentando imitar la expresión.
«¿La gente preocupada parece cadáver feroz?» se preguntó viendo con diversión el rostro del niño.
—¿Tus padres no han notado que te escapas? —pregunto para desviar el tema.
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Una Luz En La Oscuridad
FanfictionLan Zhan desde que tiene uso de razón siempre ha iluminado el camino de otros, pero no existe nadie que ilumine suyo. Al principio -muy dentro de su corazón- tuvo la esperanza de que allá fuera en la inmensidad del cielo y la tierra estuviera aquell...