Capítulo IV: Calor

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Cuando Tina pidió acompañar a Newt, no había estado segura de por qué lo había hecho. Después de ser tan tonta con él, realmente no quería que la dejara sola, y la casa se empezaba a sentir un poco opresiva; el hogar de Newt, con sus tres habitaciones y un solo baño realmente no estaba hecho para albergar a cinco personas. Podría quejarse más, pero honestamente, que Newt les abriera las puertas de su hogar, había calentado su corazón, especialmente porque ella sabía de su reticencia a rodearse de personas. Eso, además del hecho de que la casa estaba llena de gente, significaba que ella se estaba quedando en el dormitorio de Newt. Su habitación tenía una cualidad similar a la cabaña de su maleta. La cualidad era el desorden controlado, mezclado con el olor a tierra justo después de la lluvia, que había llegado a asociar con él, y la cantidad de consuelo que traía consigo era inmensa.

En general, reflexionó mientras Newt la conducía por la calle de casas adosadas, la presencia de Newt le brindaba mucho consuelo. A diferencia de la mayoría de los hombres que había conocido, como Achilles, Newt era gentil y afectuoso. Daba más de lo que tomaba; y la noche anterior, cuando estaba sentado allí, curando meticulosamente su cuerpo maltratado, en ningún momento le hizo ninguna insinuación, sólo se preocupó por ella, y ella podía sentir que se enamoraba aún más de él en el mero hecho de recordarlo.

Al mirarlo, se dio cuenta de que él la había estado mirando y ambos se sonrojaron (algo que había estado sucediendo recientemente con una frecuencia increíble) antes de apartar la mirada rápidamente. El día era mucho más cálido que el día anterior y parecía que todas las personas y sus kneazles se habían aventurado a salir a tomar el sol y, por lo tanto, las parejas caminaban por todas partes. De la mano y sonriéndose el uno al otro.

"Tal vez, pronto esos seremos Newt y yo".

El pensamiento salió de la nada, pero mientras observaba a un hombre claramente más tranquilo escuchando atentamente a una parlanchina mujer, la sonrisa que se extendió por su rostro no pudo ser reprimida.

–Estamos aquí – dijo Newt, señalando una tienda de vidrio, que era en parte una tienda de comestibles y en parte una panadería. – Está a cargo de un squib que acepta ambos tipos de clientes. – agregó cuando entraron.

Instantáneamente, la nariz de Tina fue atacada por los olores del pan fresco mientras admiraba la tienda. La mitad de la tienda tenía varios estantes, así como un gran mostrador y un hombre bastante bajito y burbujeante, el cual, en el momento en el que Newt entró, dijo:

–¡Newton Scamander¡ ¡Hubiera pensado que te habrías olvidado del pequeño y viejo de mi, con todo tu éxito escrito en el periódico! Tengo tu libro, sabes, muy esclarecedor.

–Buenos días, Bryan.

–¿Y quién es esta señorita? ¿No es esta tu amiga estadounidense que los ha tenido a todos en un torbellino? – las orejas de Newt se pusieron rojas y murmuró:

–Ella es Tina Goldstein

–Un placer conocerte, amor – le ofreció la mano y ella se la estrechó tímidamente. – ahora, ¿cómo conseguiste que el autor Sr. Soltería se enamorara perdidamente en tan solo un par de días?

Tina tartamudeó y Newt se quedó en silencio antes de preguntar exasperadamente:

–Bryan, ¿puedo tener una caja de BB, una caja de PJ, una botella de FW y traeremos algunos artículos más en un segundo? – Bryan asintió con una sonrisa de complicidad y pasó por una puerta detrás del mostrador.

–Newt, ¿qué es BB, PJ y FW? – preguntó Tina con curiosidad. Ligeramente preocupada de que fuera una criatura que pudiera causar más estragos en el mundo muggle. Él miró a una familia muggle junto a una caja de manzanas y luego a ella antes de inclinarse y susurrarle al oído haciendo que un hormigueo le recorriera la columna.

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⏰ Última actualización: Mar 12, 2022 ⏰

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