Capítulo III: Pastelitos

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A la mañana siguiente, Pickett despertó a Newt metiendo un dedo con forma de ramita en su nariz. Aún adormilado, saltó y miró el reloj para darse cuenta de que era casi media hora más tarde de su hora habitual de despertarse y para hacer las rondas de comida. Saltó de la cama y comenzó a vestirse con la muda de ropa que guardaba en la cabaña. Decidiendo dejar su abrigo y su pajarita, de momento, recogió su colección de cubetas y después de organizar la suficiente cantidad de alimento, gránulos y verduras, salió de la cabaña y se topo de lleno con su asistente.

–¡Señor Scamander! ¡Ha vuelto! ¿Cómo estuvo París?

–Oh, hola, Bunty. París estuvo bien – Las imágenes de Leta y Queenie atravesando las flamas quemaron su mente – Sólo una pequeña advertencia, tengo varios invitados en la casa actualmente.

–¿Huéspedes?

–Lo sé. Algo raro en mí. – dijo Newt por encima de su hombro mientras se alejaba rápidamente. La forma en la que los ojos de Bunty se habían demorado en los botones superiores abiertos de su camisa lo habían hecho sentir un poco incómodo.

Después de un tiempo, todos los animales estaban alimentados y cuando Newt regresó para ver cómo estaban los Nifflers antes de dirigirse a desayunar, vio a Tina bajar las escaleras, sólo para golpearse directamente contra Bunty. Deslizándose detrás de la jaula de los Nifflers, escuchó sus voces incorpóreas.

–Um... ¿Hola? – Preguntó Tina con curiosidad.

–Hola – respondió Bunty bastante cortante – Supongo que usted es parte de los invitados de Newt.

–Um, sí. ¿Quién es usted?

–Soy Bunty, la asistente de Newt.

–Oh, bueno... ¿dónde está Newt?

–Está con los Nifflers – Escuchó un movimiento enérgico y una Tina que parecía ligeramente somnolienta dobló la esquina.

–Buenos días, Tina – saludó Newt mientras le daba una moneda a uno de los Nifflers.

–Buenos días, Newt – Tina suspiró.

–¿Cómo dormiste? – continuó Newt, mientras arrebataba su reloj a las patas del Niffler adulto.

–Estuvo... bien – respondió Tina, sonando un poco forzada. Newt sacó la cabeza de la jaula y la miró inquisitivamente.

–¿Pesadillas?

–¿C-cómo lo supiste?

–Yo también las tenía – Newt se sonrojó y cerró rápidamente la jaula antes de que los Nifflers pudieran abalanzarse hacia el collar de Tina. – ¿Te gustaría hablar sobre eso? – Newt continuó.

–No, no ahora, pero tal vez más tarde. – Tina no parecía tan segura de su declaración, pero Newt decidió dejarlo para otro día. Él la miró, evaluándola, para ver sus ojos ardiendo en rojo y su apariencia, habitualmente adecuada, se veía desaliñada.

Tina abrió la boca como si fuera a decir algo, pero decidió no hacerlo en el último momento y en lugar de eso intentó alisarse el cabello. Jugueteando con un mechón de cabello suelto, sus ojos de iluminaron cuando un recuerdo la golpeó.

–Jacob hizo pasteles para el desayuno.

–¿Cómo? – preguntó Newt con curiosidad. Había algunas cosas allí, pero seguramente no las suficientes como para hacer pasteles.

–Había algo de harina y otras cosas en el fondo de tus alacenas.

–Él crea su propio tipo de magia, entonces – respondió Newt despreocupadamente antes de guiarla escaleras arriba. Abrió la puerta de un empujón, para ser asaltado por el aroma de un pastel de mantequilla. Tina debió de haber visto sus ojos agrandarse por el olor y soltó una risita sorda ante su expresión.

–Ha pasado un largo tiempo desde que me desperté con el aroma a pasteles recién horneados – explicó Newt mientras caminaban hacia la cocina. Tina ladeó la cabeza y Newt continuó – He vivido solo desde que salí de Hogwarts. A menos que cuentes una vez que tuve que compartir una tienda con una tribu para atrapar a un traficante de Erumpents. Así que los pasteles recién horneados nunca han sido algo que me esfuerce en hacer.

"¿Por qué estoy compartiendo tanto?" se reprendió Newt a sí mismo "la última persona con la que compartí tanto..."

"Sabes exactamente por qué, hermanito. Y sabes que esto es diferente a lo que fue con ella" respondió la voz de Theseus, haciendo inmediatamente que Newt frunciera el ceño visiblemente.

Sin embargo, el ceño fruncido desapareció de su rostro y fue reemplazado por una mueca de alivio. En la mesa, casi todos seguían allí, levemente dañados, pero no muertos en aquel cementerio. Jacob parecía haber hecho múltiples configuraciones de pastel de mermelada de fresa. Esperaba que la mermelada que se utilizó no fuera del frasco de aspecto sospechoso que Newt había visto el día anterior, pero Newt asumió que debía ser la misma, por lo espeso de la capa que le habían untado. Newt se sentó y examinó la mesa. Jacob parecía estar masticando un pastel, con recuerdos en sus ojos; Theseus estaba masticando secamente su pastel con una expresión en blanco en su rostro; y Nagini parecía insegura sobre la comida de olor dulce y la miraba con preocupación. Tina se deslizó en la silla junto a él y agarró un pastel y Newt hizo lo mismo, no sin antes asentir alentadoramente hacia Nagini, quien le dio una mordidita y luego sonrió tentativamente ante el caliente desayuno.

Cuando finalmente le dio un mordisco a su pastel, no pudo evitar que su propia sonrisa apareciera en su rostro ante el delicioso sabor. Una vez terminado su segundo pastelito, se dirigió al grupo.

–Voy a conseguir algunas provisiones hoy. Obviamente, esta casa apenas tiene suficientes provisiones para uno, ya no hablemos de cinco, así que... ¿alguna petición? – no hubo mucho movimiento hasta que Tina dijo:

–Newt, por el amor de Morgana, por favor, compra un poco de café – esto hizo que Newt soltará una risita sofocada.

–Está bien. Lo haré – Tina se sonrojó levemente ante sus cejas levantadas, pero rápidamente se cubrió la cara con un pastelito. Los ojos de Newt se demoraron en sus mejillas sonrojadas, pero captó la voz de Theseus preguntándole secamente a Jacob, pero con un ligero toque de interés:

–¿Alguien finalmente llamó la atención de mi hermanito? – sintiendo que sus propias mejillas se encendían, captó la respuesta de Jacob.

–Hombre, no tienes idea de cuánto – girando la cabeza con rapidez, Newt levantó el brazo para llamar a su abrigo y pajarita y ponérselos de inmediato, evitando con determinación la mirada de todos. Sin embargo, antes de que pudiera salir por la puerta, después de agarrar su bolsa de monedas, la voz de Tina preguntando en voz baja:

–Newt, ¿puedo ir contigo? – lo detuvo.

Tuvo cierta agitación interna, pero Newt silenció el lado introvertido de su cerebro y sonrió torpemente.

–Por supuesto – Ella rápidamente se puso el abrigo y las botas antes de seguirlo fuera de la habitación.

Se fueron antes de escuchar a Jacob volverse hacia Theseus y decir:

–Están enamorados, pero ninguno quiere hacer algún movimiento. Es un poco exasperante, la verdad.

–Newton siempre ha sido un terco.

–Al igual que Tina, por lo q-que Que-e-enie me dijo – tartamudeó Jacob.

–Esperemos que les vaya mejor – suspiró Theseus.

–Esperemos – Jacob repitió, revolviendo su té.
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🌼Aquí está el tercer capítulo, espero les haya gustado. Y a tiempo, ¡JA! ¿Quién lo diría?

🌼Si encuentran algún error de dedo o falta de ortografía no duden en hacermelo saber.

🌼Hasta la próxima,

🌼Baudelaire Witch 🌼

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