Cicatrices

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Capitulo 23

Todo queda en silencio absoluto, los lobos qué estaban a mi alrededor se acercan a mi con cautela, solo Cameron es la única que se detiene cerca de mi.

- Morgan, ¿qué fue eso? - le doy una mirada al cuerpo frio de Abyssus para levantar la vista y centrarnos en lo importante.

- Se donde esta Dayana - Sin su permiso ni nada, salto en su lomo y como si fuera caballo la tomo del pelo para tomar una dirección distinta de donde veníamos - Y tenemos que ser rápidos si queremos encontrarla... - las palabras se atoran en mi garganta - Encontrarla con vida - la tensión en Cameron fue visible rápidamente.

- ¿Hacia donde? - No respondí y solamente la guíe a donde me había mostrado el alma de Abyssus qué estaba.

Una casa rodeada de árboles tan oscuros qué pareciera que se robaban a poca luz qué había, descuidada y sombría.

Mientras el viento azotaba mi cara le pedía a quien fuera qué me escuchara, le diera fuerza a Dayana para aguantar hasta que yo llegara a ella, mi visión destello en rojo al pensar en lo que esta sufriendo ahora mismo.

Tome con más fuerza el pelaje de Cameron y como si ella sintiera mi desesperación y enojo acelero aun más.

°°°

Sin fuerzas, con pocas ganas de seguir adelante, de seguir aguantando, el camino de mis lágrimas bajando por mi cara y su sabor salado combinado con el de la sangre en mi boca.

Ahora mismo solo mantengo mi vista clavada en el techo intentando qué al menos mi mente salga de este lugar, poder contactar con mi lobo, pero no puedo hacer ninguna de las dos, con el constante dolor en mi cuerpo lleno de rasguños y con ella aun dentro de mi es algo casi imposible, no se cuanto tiempo ha pasado desde que esto comenzó.

- ¿¡Me estas escuchando!? - el fuerte golpe en mi mejilla me saca del poco tiempo en el que pude estar en mi mente - Eres mejor de lo que pense, te ves mucho más sexi con toda esa sangre en ti - toma mi mentón para acercarme a su cara y acariciar mi rostro lastimado, trato de hacer qué me suelte de un galón pero no es más que un simple intento - Oh ¿aun te quedan ganas de luchar? Creí que en las primeras dos horas las habías perdido - aun con su asquerosa sonrisa en su asqueroso rostro le regreso la sonrisa para escupirle en la cara y mancharla de sangre.

- Podrás aplastarme todas las veces que quieras, pero yo no me voy a rendir, podrás entrar en mi y profanarme una y otra vez, incluso con esa imagen ¡Pero no eres más que un chiste para mi! ¡Ni siendo un súcubo pudiste complacerme porque no eres más que basura! - Parece que toque una fibra sensible en ella, el gusto me duro poco al sentir el golpe en mis costilla qué me hace doblarme de dolor, no me da mucho margen para moverme ya qué esta sobre mi aun, se levanta y me toma por el cuello para levantarme con una mano.

- Basura o no ¿Crees que algúien te quedra a ti después de lo que te acabo de hacer? Incluso tu otra mitad ¿Quedra estar con algúien tan maltratado como tú? No lo creo, la basura aquí... Eres tú - es como si me hubiera encajado un puñal en el corazón, pero también mi lobo lo escucho y esta muy enojado.

- No debistes de decir eso... - digo con los dientes apretado y el poco aire qué me queda tomando con ambas manos el brazo con el que toma mi cuello.

- En tu estado podría matarte y no podrás hacer nada para detenerme - sonríe de nuevo ante su superioridad.
Sin qué se lo espere saco mis colmillos y muerdo con fuerza su mano hasta hacerla sangrar - ¡Ah! ¡Maldita rata! - me lanza con fuerza hacia un lado chocando con un ruido sordo en un muro, sin perder tiempo miro a mi alrededor, una ventana, busco la puerta pero esta demaciado lejos, sin pensarlo me levanto adolorida y con las últimas fuerzas de un lobo enojado salto por la ventana.

Trozos de vidrio se clavan en mi cuerpo pero sigo avanzando sin qué me importe nada más que salir de aquí, doy una última mirada a la ventana y miro a Abrahel sonreir desde la ventana, le regreso la sonrisa, ahora yo gane.

Caigo duro en el suelo, me tomo el costado con dolor viendo mi mano pintada de rojo "Un vidrio" pienso, pero obligó a mis piernas a correr lejor de aquí, el bosque esta frente a mis ojos, doy unos pasos antes de sentir mi cuerpo congelado - ¡No! -grita con agonía mi mente.

- ¿Te vas tan pronto? - una voz femenina pregunta - Pero si esto esta a punto de empezar, y tú... - siento su cálido aliento detrás de la nuca - Eres la atracción principal - trato de ver a la dueña de esa voz, pero me topo con los ojos verdes más fríos qué he visto nunca, con verla mi lobo tembló - Mi sobrina tiene buenos gustos - toca mi cara con libertad y yo solo puedo ver sus ojos - Soy Aradia - esperaba equivocarme pero creo que la esperanza es algo que debería de morir.

- Vamos adentro, aquí afuera puedo ser peligroso con todo tipo de bestias corriendo por ahí ¿Tú me entiendes, no? - ella se voltea y sin hacer ningún gesto aun inmóvil me veo flotando tras ella de nuevo dentro de la casa y aunque intente evitarlo no pude hacer nada. Al entrar veo bajando a Abrahel las escaleras ahora con ropa y abrochado su pantalón cargando con esa maldita sonrisa que me hace hervir la sangre.

- Mi señora - hace una reverencia ante Aradia y me susurra al pasar a su lado - Desearás haberte quedado conmigo, bombón - toca mi trasero para después desaparecer de mi vista.

- Abrahel - veo como se congela en su lugar con miedo en su mirada - Deja a la chica y desaparecer de mi vista, ahora - sin gritos ni nada, pero incluso yo temí por mi vida.

- Sí, mi señora. Discúlpeme haberla molestado - hace otra reverencia antes de ir se rápidamente.

- Y Abrahel - se congela en su lugar de espaldas a nosotros así como ella - No vuelvas a tocar a la chica a menos que no quieras volver a revivir - ¿volver a revivir?

- Sí, mi señora - y se va sin más.

Regreso mi vista a la mujer frente a mi, digo mujer solamente porque no me siento digna de decir su nombre, seguimos "caminando" dentro de la casa hasta llegar al segundo piso para entrar en la segunda habitación, que a diferencia del resto del lugar esta impecable, había una cama en el centro del cuarto con sábanas color rojo, una mesa de noche, una ventana a la izquierdo del lugar, todo era muy anticuado con ese color amaderado, había un olor picante en el habiente, pierdo la vista del cuarto cuarto cuando entramos al baño, no tengo tiempo de analizar esta nueva habitaciones cuando me suelta de la parálisis y como no lo esperaba caigo duro en el suelo aguantado el grito de dolor qué quería salir, tomo mi costado tratando de aminorar el dolor y parar un poco el flujo de sangre.

- Aquí hay todo para que te des un baño, te esperare afuera, toma el tiempo que necesites - sin decir nada más sale del baño pero antes de terminar de salir, sin darse la vuelta dice - Sera mejor que no intentes escapar, porque esta vez no seré misericordiosa - y como la cosa más normal, cierra la puerta y me quedo sola sin saber que hacer a continuación.

Miro a mi alredor y lo primero que veo es un espejo enorme en medio del baño, me levanto del suelo y camino hacia el, cuando logró ver mi cuerpo en el espejo ahogo un grito, golpes, rasguños y moretones es lo único que soy, en pocas partes de mi puedo ver mi piel, en especial el gran corte en mi pecho y mi costado qué parece no querer parar de sangrar, estoy segura que ambos son lo suficientemente profundas pars dejar una cicatriz, veo mis piernas y hay más cortes, gracias a mi desnudez las huellas de sus manos se ven perfectamente en mi cadera, las marcas de sus dientes en mi pecho, cuello y estómago, paso mis dedos sobre cada una de ellas dando pequeños respingo al tocar de más alguna, mi cara, llena de sangre seca y tierra, mi labio roto por alguno de los tantos golpes qué me dio.

Después de no se cuanto tiempo de ver mi cuerpo volteo mi cara incapaz de seguir viendo, camino hacia la bañera qué esta a un lado del espejo qué al verla esta llena de agua, me meto sin más demora en ella quejandome un poco por los cortes, toda la suciedad empieza a salir entre tierra, mugre y sangre, me deslizó hasta tocar el fondo, frotó todo mi cuerpo con fuerza tratando de sacar todo, lo hago con tanta fuerza qué siento que la esponja qué tome no esta limpiando nada, quiero limpiar sus manos de mi, quiero limpiar la imagen de Morgana qué ella ensucio, quiero limpiar todo de mi, estoy sucia.

Sucia y llena de cicatrices

[Una disculpa por las faltas de ortografía]

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El bosque sabe tu nombre. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora