—¿Cómo accedí a esto? — La verdad es algo que muchos nos preguntamos, ¿Acaso olvidó completamente lo que Irene le había dicho está mañana?
—Usé las palabras 'Por favor' y 'Gracias'
—Claro, finalmente aprendiste a utilizarlas— Respondió —Aun así pienso que deberían estar aquí Joy y Wendy, tus amigas, no yo
—Si ellas venían me iban a decir exactamente lo que quiero escuchar, necesito una opinión sincera y bueno, creo que eres la persona indicada para eso — Estaba claro que las amigas de Irene no les gustaba llevarle la contraria, más cuando se trata de ropa. Pues al final Irene siempre termina comprando lo que ella en un principio quería.
—Con tu noviecito también tendrías una opinión sincera
—¿Sabes qué? Sino quieres estar aquí puedes irte, yo solo quería tu opinión respecto a estos vestidos—Tomó el primero y se dirigió al primer probador disponible.
Irene pensó que Seulgi la dejaría ahí, sola, pues no había sonido alguno que le avisará que aún permanecía ahí.
—¿Puedes salir para poder verte? —La voz de la joven más alta hizo que el corazón de Irene comenzará a latir rápidamente.
—Pensé que te habías ido—Salió probando de el primer vestido en color rojo.
—Me gusta, te luce muy bien, pero aún tienes que probarte los demás así que esperaré a ver los que faltan y entonces te daré una mejor opinión.
—Esta bien, ahora me iré a probar otro
Irene volvió por segunda vez al probador, había tomado esta vez un vestido en color negro, un tanto sencillo pero elegante.
—¿Que te parece éste? —Apenas seulgi lo vió y se negó — ¿No? ¿Tan mal está?
—No es eso, te ves increíble en él, es solo que... Tu espalda está muy descubierta
—Aja, esa es la idea
—Pues no me gusta
—¿No acabas de decir que me veo increíble en el?
—Si pero no me gusta la idea de que tu espalda este al descubierto, tendrás la mirada de muchos hombres sobre tí. —Irene amaba ese vestido pero Seulgi tenía razón. —Anda, ve a probarte el siguiente
La chica de negra cabellera había elegido solo tres posibles opciones, en caso de que a Seulgi no le gustase ninguno tendrían que buscar otras alternativas.
—¿Te gusta este?— Un vestido en color azul marino que dejaba descubierto sus hombros fue el detonante en la mirada de Seulgi.
—Ah... Wow... Me encantó como lucias en los vestidos anteriores pero este, es perfecto —A pesar de que Seulgi no había dicho mucho con palabras su mirada hablaba por sí misma, pues no apartaba la mirada de Irene. —Irene tienes que llevarte este, pareces una princesa, de esas que salen en los cuentos que le leo a mi hermanita.
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—Bien, entonces éste será, ahora es tu turno— La respuesta de Irene había sacado a Seulgi de su estado de shock
—¿Mi turno de qué?
—De probarte un vestido, tonta, ¿No querrás ir en jeans a la boda o sí?
—¿C-como dices? ¿Qué boda?
—La de mi hermana, ¿Recuerdas?
—Si, la recuerdo pero tengo entendido que Bogum sería tu acompañante, ¿No es eso lo que me habías dicho?
—No sería correcto llevarlo a él, además, mis padres quieren verte en la boda, papá les contó sobre tu conocimiento y pasión por el arte y mi madre quedó fascinada. —Respondió —Así que ahora te toca a tí probarte algunos vestidos
—No puedo hacer eso, no me gustan —¿Era el momento adecuado para decirle a Irene que sobre su condición?
—Vamos, solo será una vez
—Me veré mejor con traje, créeme —Rogó a Dios mentalmente porque Irene no siguiera insistiendo con los vestidos.
—Esta bien, no insistiré más, solo quiero que vayas conmigo a la boda.