Capítulo 14

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Los días seguían transcurriendo con normalidad... O al menos en gran parte de ellas, pues en ocasiones Irene sacaba a Seulgi de sus clases para que le ayudase con el consejo estudiantil.

—¿No podías esperar a que al menos terminara esta clase? Apenas y logré ponerme al corriente con los trabajos—Una furiosa Seulgi entraba abruptamente a la oficina de la mayor.

—Hoy te necesito más que nunca, tendré una junta con la mesa directiva del plantel, el sábado se casa mi hermana y no he conseguido vestido para su boda, el estúpido de Bogum se niega a tomar clases de arte con nosotras y tú sigues metiéndote en problemas con tus estúpidas ventas clandestinas. —Irene no pudo más y se desplomó en su silla.

—Uy, parece que alguien está teniendo un mal día

—No estoy de humor, Seulgi. Necesito resolver esto pronto. ¿Sabes cuántas veces te he tenido que salvar el pellejo ignorando las quejas de los demás estudiantes? ¿Sabes cuántas veces he tenido que mentirle al director insistiendo que tu comportamiento está mejorando?— De a poco, el fuerte carácter de Irene se volvía a hacer presente.

—Oye, si te estoy ayudando con esto no es para que me 'salves el pellejo' ni para que mientas por mi. Yo no necesito que nadie abogue a mi favor.— Respondió seulgi en el mismo tono que su compañera había empleado —Estas haciendo parecer que todo esto es mi culpa cuando no es así

—¡Es que sí tienes la culpa! ¡Si no planee la junta es porque estuve ayudándote con tu proyecto, si no he conseguido el vestido es porque comencé a tomar clases de arte contigo y si Bogum no quiere tomar clases de arte con nosotras es porque solo quiere acostarse conmigo!

Irene estaba siendo demasiada dura con sus palabras que no midió la intensidad de ellas.

—Yo no te obligué a nada, Irene, ni siquiera a ayudarme. Pero si a causa mía estás perdiendo tu tiempo entonces olvidemos las estúpidas clases de arte, te agradezco que me hayas ayudado con mi proyecto, aquí están las llaves de esta oficina. —Seulgi dejó caer las llaves en el escritorio y salió de la oficina.

Por alguna razón no muy extraña su pecho dolía, escuchar lo que realmente Irene sintió en estás semanas solo la hacía pensar que fue muy egoísta y que ella tenía razón... Era su culpa.

Por otro lado, Irene se arrepintió de sus palabras inmediatamente después de que Seulgi saliera por la puerta.

¿Su único refugio? Llamar a Joy y Wendy

—Bueno mujer, ¿Pero es que tú eres idiota? ¿Cómo se te ocurre decirle eso?—Wendy como siempre no iba a dejar pasar la oportunidad de regañar a su amiga.

—No se que le dolió más, el saber que tu piensas que perdiste tu tiempo con ella o el que escuchará que Bogum solo quiere acostarse contigo. — Si Irene quería solo que le dijeran que había hecho lo correcto estaba en un completo error.

—Ay por favor, no empiecen nuevamente con lo mismo.— Irene seguía sumergida en su orgullo.

—Que no te quieras dar cuenta o no lo quieras reconocer no significa que el sentimiento no exista. — Touché, Wendy había atinado en su respuesta.—Rene, amiga, vuelve a repetir porque nos llamaste llorando diciendo que vinieramos a tu oficina urgentemente.

—Porque me sentía mal al ser tan dura con Seulgi

—Ajá, ¿y que más?— Joy metía presión para que su amiga siguiera hablando.

— Porque me dolió ver su rostro al escuchar mis palabras.

—¿Sigues pensando que no existen sentimientos hacia Kang?

CIGARETTES AND CONDOMSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora