Michael.
Era terrible despertar, mirarse al espejo y odiar terriblemente lo que veías.
¿Lo peor? Que todos me lo recordaran todos los días. Que me recordaran lo jodido que estaba, que me recordaran que estaba completamente solo ahí, y que no había absolutamente nadie que me apoyaría.
Mis padres eran un par de veteranos que se la pasaban diciendo que su «no tan deseado» hijo menor era el peor de todos.
¿Algo aún más fastidioso que todo lo ya mencionado? Chris Clifford.
Ese tipo al que llamaba "hermano" era prácticamente un idiota con el rostro de un modelo. Sus cabellos eran de un tono castaño claro bastante brillante, que por cierto era mi color de cabello natural, pero yo prefería teñir el mío de todos los colores existentes, antes que lucir como un miembro de esa familia disfuncional de mierda.
Sus ojos eran verdes, al igual que los míos. Su cuerpo delgado y tonificado acompañado de aquella hermosa, prolija y brillante sonrisa robaba los corazones de todas las chicas en la preparatoria, y ¿por qué no? También de algunos chicos. Yo era prácticamente todo lo opuesto a él.
Tenía un jodido buen auto, que obviamente atraía la atención de todos con su llegada. Cuando yo pedí un auto al cumplir diez y seis, mis padres dijeron que no sabía cuidar mi cuerpo y por lo tanto no cuidaría de un buen auto en un millón de años.
Por muy estúpido y desubicado que suene, ese comentario me había lastimado, y probablemente se quedaría por mucho tiempo más en mi cabeza.
Básicamente la única persona no tan del asco a mi alrededor, era ese chico risueño de nombre Ashton.
Actualmente, con diez y siete años de edad, un terrible peso y una vida de mierda, ahí estaba yo.
Esa mañana me levanté algo tarde de lo normal. Todo porque la noche anterior estuve haciendo un trabajo de la clase de Literatura, algo extensa y aburrida. Cortesía del profesor Allen.
Mi reloj anunciaba que faltaban exactamente quince minutos y yo no podía tener la peor suerte de todas.
Me vestí con uno de esos enormes suéteres que solía usar aún cuando ahí afuera estuviese el sol ardiendo. Cosa que no le recomendaría a nadie, pero yo lo hacía porque no me gustaba mostrar ni un centímetro de mi cuerpo.
Bajé las escaleras con la mochila sobre mis hombros. Me dirigía a la cocina para desayunar cuando recordé que había dejado mi trabajo de la noche anterior sobre el escritorio. Subí nuevamente.
Paseaba la mirada por todo rincón del lugar al percatarme de que mi trabajo no se encontraba en donde yo creía ¿donde podría estar?
Mi búsqueda fue interrumpida cuando Chris pasó por la puerta de la habitación, creí que él ya se iba. Entonces echó un vistazo al lugar.
-Asegúrate de no ponerle tu nombre la próxima vez- dijo, señaló aquellos papeles entre sus manos. No puede ser. El estúpido robó mi tarea.
-Espera, ¿que? ¡Suelta eso!- fui hasta él, intentando arrebatarle el estúpido trabajo por el cual no dormí.
-Disculpa, pero no quiero reprobar de nuevo- sonrió. -Nos vemos, hermanito- y entonces se fue.
Bufé, decidiendo salir pronto de la casa antes de que me pusieran retraso.
×
El chirrido que hacían los gises al deslizarse por el pizarrón me daba un terrible dolor de cabeza.
La vieja profesora llenaba la pizarra de palabras sobre la Primera Guerra Mundial mientras nosotros transcribíamos en el cuaderno.
ESTÁS LEYENDO
√empty |muke| EN EDICION.
Novela JuvenilMichael tenía un grave problema alimenticio. Luke era un depresivo sin remedio. Ambos estaban vacíos.
