Una noche en Backer Street

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Capitulo 8.

Camino, y camino, tras el trascurso de su viaje comenzó a sentir hambre, y era obvio luego de haber caminado durante horas en Backer Street donde el pavimento se prolongaba repitiendo el mismo paisaje oscuro, no existía tiempo ni oxigeno en Westminster, solo figuras supuesta mente humanas de rostro rojo. La maestra Leah ignoro las distorsionadas figuras que deambulaban en Backer Street, y se concentro en las excéntricas infraestructuras de estilo georgiana de los veinte, donde vivían las misteriosas figuras de rostro rojo, eran ellas quienes no poseían nariz ni ojos.
La lluvia caía sobre sus rostros de fuego donde sus llamas de rojo intenso se deshacían por el agua, nació de esa flemas un rostro nuevo, unos pálidos y cristalinos, de ojos transparentes, eran seres nuevos traídos del paraíso, ellos continuaban deambulando con un nuevo rostro descubierto. Entre tantas caras desconocidas logro reconocer un rostro olvidado que abundaba en su mente, se acerco al ser perpleja, consciente de que quizás no era ese el rostro, pero corrió a su lado a través de la multitud que se albergaba al centro de la calle, al llegar a su encuentro esta manifestó la tristeza y delirio de lo que no comprendía, sus emociones se cruzaron y alzo su brazo para tocar el hombro del niño.

-Te extrañe. -Dijo la maestra llena de felicidad, sus lagrimas comenzaron a mezclarse con la lluvia y el niño sonreía sin parar, él no hablaba solo mantenía su mirada trasparente en Leah Flores. 


Sus ojos se abrieron y se encontraron con Aon, el gato travieso le lamia el rostro que contenía esas lagrimas de nostalgia por el frágil sueño, tan así que la maestra lo dejo, tomo su libro preferido y lo abrió.

Teorema de NoetherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora