Sobrepensar nunca fue una característica atractiva. El apetito que hasta hacía dos minutos había sido voraz, ahora no se encontraba por ninguna parte. En mi boca sólo permanecía el amargo sabor de la inseguridad, y era desagradable.
—Selín, ¿estás bien? —volvió a preguntar el alfa.
Nunca creí que vería una expresión tan preocupada en este hombre. Si él era falso, pues mi cerebro realmente había hecho un muy buen trabajo creándolo.
Hice una mueca de ironía y suspiré por lo bajo. Sería mejor para mi alejar todos esos pensamientos amargos de mi cabeza si quería no sufrir una indigestión.
—Eh, sí, estoy bien, estoy bien —le respondí, bastante poco convencido.
No, no estaba bien, pero si le decía la razón a este chico, capaz y me creyera loco.
En cualquier caso, el perspicaz policía no pareció creerme. Era... muy bueno captando mis mentiras. ¿O yo era horrible mintiendo?
—¿En qué pensabas? —interrogó.
En contraste con su semblante oscurecido, su voz era dulce de un modo inesperado.
Titubeé por un instante. No sabía qué responderle o si tan siquiera debía hacerlo, pero su mirada era tan intensa y directa que me vi creando una excusa en cuestión de segundos.
—Yo —vacilé—... solo pensaba en lo mal de la cabeza que está mi familia —solté.
No había mentido por completo, aunque esa gente no era en lo absoluto capaz de hacerme sentir el vacío en el estómago que aún persistía en mi.
Aran ladeó la cabeza, intrigado con mi respuesta.
—¿Mal de la cabeza?
—Sí, bueno. —Me encogí de hombros, inmutable—. Cuando la basura cría basura no es de sorprender que todo huela a desecho.
—No sabía que los Blake fuesen basura. —Levantó una ceja.
Su voz no emitía juicio alguno, pero parecía muy... curioso.
¿Debía decirle?
Uf, a la mierda todo.
—¿No es de esperar de una familia cuya casa hiede a corrupción? —inquirí, apoyando los codos en la mesa—. Es chistoso decir esto frente a un policía, pero cuando vives con un hombre que maltrata del modo que veo a su esposa solo ser omega y en su asquerosa opinión, inferior, realmente no puedo decir otra cosa. Que viva de negocios sucios en negocios sucios tampoco ayuda, y menos que tenga que mentirle sobre mi segundo género por miedo a que me involucre en esos jodidos negocios como una maldita moneda de cambio. ¿Cómo carajo alguien es capaz de vender a su hijo a quién sabe dónde y quién sabe quién solo para conseguir un buen trato? –Golpeé la mesa con el puño.
Lo que había empezado como una excusa pobre para no contar mis miedos internos ahora se estaba convirtiendo en una explosión de todos los pensamientos reprimidos que tenía sobre los Blake.
La rabia bullía en mi interior solo por pensar en esa familia, joder. Y ahora no era capaz de calmarla.
—Mis hermanos tampoco son diferentes. Osea, ¿qué se puede esperar de un montón de imbéciles criados por un monstruo? —Puse los ojos en blanco—. Esos malditos idiotas solo piensan con la puta verga. ¿Puedes creer que son capaces de violarme si llego soltando feromonas? —gruñí... o alguien más gruñó.
Ni idea. Estaba demasiado irritado para pensar en ello.
—¡Incluso casi violan a su propia madre hace poco! ¿Cómo coño se puede calificar a algo como eso en ser humano? Basura, eso es lo que son —exclamé, arrugando muchísimo la expresión.
Dios. Qué bien se sentía soltarlo todo frente a alguien. Era repugnante odiarlos yo solo. Ojalá todos supieran lo horribles que eran esos jodidos alfas.
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MATE
Storie d'Amore•●•●•●•●•●•●•●•●• ♤ EDITANDO HISTORIA ♤ Solía ser una chica normal, hasta que morí y reviví, reencarné, transmigré, no lo sé, en un mundo totalmente diferente y en el cuerpo de un mal personaje secundario de una novela que acababa de terminar de lee...
